1982

Hola Carlos!

Hoy he visto un vídeo de gente mandando mensajes a su yo adolescente y he pensado en escribirte también.

Desde 1982, llevamos ya más de 34 años juntos.

Ahora no lo sabes, pero tienes por delante un viaje bastante interesante, y divertido!

Ojalá pudiera mandarte en un cartucho todo lo que has hecho hasta ahora; para que pudieras ver en tu Megadrive todo lo que vas a ser. Pero es grande, de veras.

Cuando echo la mirada atrás, veo todos los Carlos que te tocaba ser: El Carlos que tenía que armarse de valor para ir al colegio cada día y aguantar a todos los que le escupían y le llamaban mariquita. El que se reía con sus amigos en el parque por las tardes, aunque eran los “pringados” del barrio. El que se encerraba en su dormitorio a escuchar una y otra vez los mismos CD’s y se ocultaba de su familia.

Era agotador.

Pero ¿sabes qué? Lo has hecho COJONUDAMENTE bien. De veras.

Sigue refugiándote en la música. Es la forma más fuerte que tendrás siempre para canalizar todo lo que te ocurre. Será tu manera de decir cosas a los demás y a ti mismo cuando no encuentres las palabras. Será el pulso que te empuje muchas veces cuando sientas que no puedes más y la puerta que traerá la calma cuando creas que te va a estallar el pecho.

La primera vez que te reafirmarás como lo que eres será a los 14, en el parque, dándole un beso a Óscar en un banco, delante de todo el mundo. BRAVO.

te puedo adelantar que, como adulto te encontrarás con un puñado de los tipos y tipas que te insultaban y escupían en el colegio y el instituto. Sólo te diré que el karma existe y que disfrutarás esos encuentros.

Saldrás del armario ante tu madre con 18 años. ¡18 años! Mucha gente de tu generación sigue aun sin contarle a su familia que es gay. ¡Y lo hiciste por amor! (no vamos a entrar en detalles acerca de que fuera amor por una bicha ladillosa. Pero también aprenderás a ser más selectivo con los años ;)). Y harás muy bien, porque la vida es traicionera y te arrebatará a tu madre 3 años después. No quieres vivir sabiendo que tu madre murió y tú no te mostraste ante ella tal y como eres, en conjunto y de una forma honesta y desnuda.

El resto de tu familia también te aceptará tal y como eres. Tus sobrinos te preguntarán por su tío Miguel cuando él no pueda venir a comer un domingo y tendrás que disimular para que no vean la lagrimilla de emoción que se te escapa.

Para cuando tengas 30, tendrás una micro-familia formada los mejores amigos del mundo. En serio, formarás el nexo más bonito del mundo con 4 personas que estarán SIEMPRE para ti ahí. Cuídalos con tu vida.

Aprenderás a amar, con todos los sentidos. De forma loca, de forma intensa, de forma tóxica, obsesiva, divertida… De muchas maneras. Llegarás a formar algo parecido a una familia para verlo acabarse y entonces, aprenderás a quererte y disfrutar de ti mismo, incluso en soledad. Y empezarás a amar de otra forma.

Dentro de pocos años conocerás a un personaje llamado RuPaul. Te comprarás su CD “Supermodel” e irás al Corte Inglés con Juan Luis para intentar verla cuando venga a Madrid (sin éxito). No dejes de seguirla, NUNCA.

Precisamente Juan Luís y Óscar serán quienes te lleven por primera vez a una discoteca gay. Descubrirás que hay sitios donde puedes ser tú sin miedo a que nadie te esté juzgando. Donde se celebra la diversidad y la tolerancia, y que son sitios tremendamente divertidos.

En esos mismos sitios también aprenderás que dentro de la propia comunidad hay muchos prejuicios, y discriminación. Por la pluma, el físico o la “hombría”. Ignóralo, de veras, céntrate en estar a gusto en tu pellejo y olvídate de todo. Que cada cual lidie con sus propios complejos. Un día, una persona que te parecerá de lo más atractivo del mundo te dirá “no hay nada menos sexy que alguien que se avergüenza de su cuerpo” y después hará el amor contigo. Desde entonces decidirás que jamás sentirás vergüenza por tu físico.

Hablando de sexo. Disfruta, disfruta de otros hombres, disfruta de tus parejas y, sobre todo, disfruta de ti mismo. Explora tu sexualidad y disfrútala. Intenta no obsesionarte con esto y sobre todo. Hazlo de forma segura y respetuosa con los demás.

Una noche, en Príncipe Pío, tendrás que salir corriendo con David porque cuatro neo nazis intentarán pegaros mientras os llaman maricones. Sentirás miedo y rabia pero no te achantarás. Bravo de nuevo. 

Llegará un día en que te darás cuenta de que no es tu responsabilidad hacer que los demás estén “cómodos” con lo que eres y que buscar eso es precisamente lo opuesto a buscar tolerancia.

Desde entonces decidirás ser aun más visible, en el trabajo, en el metro, en el supermercado, en el médico, en todos los sitios. Te mostrarás como el individuo complejo, único y valioso que eres. Y eso incluye mostrarte como un hombre homosexual.

En serio Carlos, estoy muy orgulloso de cómo has manejado tu vida todos estos años.

No sé si vivirás para ver el día en que seamos ciudadanos de pleno derecho de verdad. No sé si podremos ver el día en que no haya agresiones homófobas todas las semanas en Madrid. No sé si dejaremos de ver niños suicidándose por culpa de los matones del colegio. Si dejará de haber países donde se encarcela o ejecuta a personas por ser homosexuales. Si habrá un día en que puedas ser tú en cualquier lugar sin temer los insultos, las agresiones o notar las miradas clavadas en tu nuca. No sé si llegaremos a verlo, Carlos, pero te aseguro que voy a luchar cada día porque así sea. Y que, aunque no lo consigamos, el día que volvamos a vernos para dejar este planeta, que puedas decirme que estás tan orgulloso de mí como yo lo estoy de ti.

Un beso.

Carlos.

 

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PD: Acuérdate de lo de Rupaul. De veras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

La Invasión de los Ultragays Homófobos

Como algunos sabéis, mi iMac ha muerto. Bueno, realmente no ha muerto, pero alguna de las piezas fabricadas a precio de pedo en China que se encuentran dentro de su estupenda carcasa diseñada en California ha decidido que hasta aquí ha llegado. Y por culpa del combo mortal resultante de la suma de mis horarios caquita, mi facilidad para procrastinar y el pánico al presupuesto del Servicio Técnico de Apple, aun no lo he llevado a reparar. Odio hacer nada desde el móvil, y ya ni hablo de redactar un texto de cierta extensión. Así que, por eso parece que he muerto en lo que a términos bloggeriles se refiere.

Pero no estoy muerto.

Dicho esto, el otro día leí esta noticia:

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419 Lb. Man Is Disqualified After Winning Mr. Gay UK.

En 2012, este buen hombre, harto de que pareciera un delito ser gay y pesar 200 kilos, se presentó a modo de queja al concurso Mr. Gay UK.

Y lo ganó.

Luego se enteró, leyendo la revista que organizó el sarao, que no, que no había ganado; que le habían dado el premio al segundo. De hecho, a él ni lo mencionaban, como si no hubiera pasado por el concurso. La revista que organizaba el concurso alegó que en la última prueba, el sensual desfile en calzoncillos, no había llevado el calzoncillo reglamentario de la marca sponsor. La prenda en cuestión no le entraba, así que se lo puso en la cabeza a modo de gorro, por lo que, técnicamente, sí que lo vistió.

A pesar de todo, a mí, esto de que el muchacho se presente a Mr. Gay Uk y gane, me es un poco como lo del Chikilicuatre yendo a Eurovisión, pero me ha recordado algo en particular de lo que llevaba un tiempo queriendo escribir.

Miguel siempre me decía que era un pesado con mi aborrecimiento profundo a La comunidad Gay y mi misantropía hipster. Y a mí me cuesta la vida explicarme, porque siempre tengo la sensación de que todo parece muy paradójico y que donde me digo acabo descidiéndome.

Aun así, intento darle sentido.

Yo, maricón entre maricones desde mi más tierna infancia, he aguantado desde crío ser el mariquita de la clase/cole/parque/barrio/insti/pandilla/parroquia/trabajo/inserte-aquí-su-centro-de-reunión-social, etc y convivir con las reacciones que ello suscita; que van desde el forofismo acérrimo y extasiado de algunos por tener un maricón en su órbita, hasta haber tenido que aguantar que me escupan o que me peguen por mi condición sexual.

Hasta aquí nada especial (tristemente), creo que casi todos los homosexuales hemos pasado por lo mismo a lo largo de la vida en mayor o menor medida. Y no hay afán alguno de victimismo en mis palabras; Me siento muy afortunado por ser homosexual y creo que es una de las mayores bendiciones que me han podido ocurrir. Es una suerte pertenecer a un colectivo que lucha por el derecho a amar, porque es muy bonito y porque siempre conseguimos hacer una celebración de cada victoria y de la lucha en sí.

Lo que me genera malestar es la deshumanización de las relaciones y de casi todo. Que sí, que no es exclusivo del mundo gay, que vivimos en la era en que felicitas los cumpleaños porque te lo recuerda Facebook. Pero a mí me asusta un poco y me cabrea un mucho.

Desde que Miguel y yo dejamos de estar juntos y tras pasar el luto oficial y los meses de querer de morirme, empecé a notarme pez en todo lo concerniente a ligar o tener acercamientos de carácter erótico-festivo o romántico a cualquier cosa bípeda con pene y capacidad de habla (o de tecleo).

Esto no era una novedad, y es algo que me ha pasado de siempre. Esta especie de malestar con el cómo funcionan las cosas pero a la vez dejarte llevar por la operativa; Es como aborrecer los pantalones de pitillo porque te parecen una abominación y acabar comprándotelos porque parece que no se vende otra cosa y los lleva todo el mundo.

Y yo cuento todo esto porque me ofende, me cabrea y sobre todo, me entristece y me da mucha pena.

Que la comunidad gay, que siempre ha peleado por el derecho a ser lo que uno es, la auto-determinación y la pluralidad, se esté convirtiendo en un reflejo del tan sobeteado heteropatriarcado y que al final esté pasando todo y a todos por el mismo tamiz y por el mismo aro contra el que, supuestamente, tanto hemos luchado.

Los gays somos hombres altos, fuertes, musculados, con un poder adquisitivo alto, y nos vestimos, peinamos y depilamos a la última. Este es el esterotipo fácil que se vende siempre de la comunidad gay y no sé si me aberra más la parte que así lo confirma o la que intenta combatirlo.

Basta un vistazo a cualquier aplicación o página de contactos para gays para ver cuáles son los reclamos:

Masculinidad: Tener pluma, ser afeminado, no parecer un cortador de leños del Canadá… Todo eso es pecado, está mal, es abominable. Todos conocéis el discursito ese de los heteros de “hombre, tú eres normal, pero es que hay algunas locas que tal y cual”, pues bueno, ahora lo tenemos hecho en casa: El marica del nuevo siglo es masculino, y si no lo es, se lo hace. Ahí está cierta discoteca que se anuncia como la de “los hombres de verdad” llena de machas drogadas hasta las cejas, restregándose las tetas y creyéndose el adalid de la masculinidad, porque tienen tetas grandes y se hacen fotos con cara de cabreado. Y todos los “masculinos” de las páginas de contactos colaborando a seguir creando una división; a que haya maricas de primera y maricas de segunda, por el mero hecho de ser más o menos masculinos (además de lo ridículamente subjetiva que puede llegar a ser la masculinidad de alguien).

Músculos: Vuelvo a lo mismo, abre cualquier app y disfruta del desfile de tetas, brazos, espaldas, muslos, y demás bultos que se puedan enseñar. Si quieres aspirar a algo en el mundo marica, nena,  al gym. Porque todos dicen que les gusta “el deporte”, pero realmente, son pocos los que conocen algún deporte más allá de las 4 paredes del gym (o el box de Crossfit). Pero no te preocupes, porque si no tienes músculos o estás un poco fondón, puedes ir a los garitos de osos, porque lo de seguir segregando, separando, y auto-marginando está muy bien y así no tienes que sentirte mal si no puedes ir al local de las machas.

Pollones: Las páginas de contacto gays tienen un bonito apartado en el que puedes poner cuánto te mide la polla, y si es gorda o no. No hay que andarse con miramientos. Y yo me quedo perplejo con la media nacional española. ¡En esa medición no hubo ni un manflorita! ¡Discriminación! ¡Varones del país, por favor, salid a las calles y pedid que en la próxima medición solo midan penes gays! ¡Porque estaremos por delante del Congo, de Ghana y de Namek! Oye, todo es de L a XL tirando para arriba. Deberián dejar de estudiar si el gay nace o se hace y estudiar qué pasa en nuestro cuerpecito para que durante la pubertad nos crezca una tercera pierna entre las otras dos, somos unos maricones con suerte.

VIH- : Aquí sólo tengo que decir que me parece una abominación que haya un apartado para que informes de tu estado VIH y que directamente lo prohibiría.

Diversión sin compromiso: Aquí hemos venido a follar y si te he visto no me acuerdo. En absoluto soy Bridget Jones  y no voy llorando por los rincones pensando en casarme, pero me asusta cuánto miedo a comprometer las emociones disfrazado de independencia, eficiencia, solvencia o llámalo como quieras, te encuentras por el camino. Cómo, el sexo, que es, probablemente, el acto de mayor intimidad que tenemos, se utiliza como moneda de cambio para conseguir algo de compañía y lo lúdico del mismo para intentar despojarlo de emotividad alguna y convertirlo en algo puramente mecánico y deshumanizado. Deshumanizado al nivel de que cuando conoces a alguien, es muy probable que antes ya le hayas visto vestido, desnudo, la cola, el culo, sepas todas sus preferencias, lo que te va a hacer, lo que no y hasta a qué hora se va a ir de tu casa y en qué línea de metro.

Y bueno, no sé, podría seguir.

A veces siento que la mayor discriminación la vivimos desde dentro y que nos estamos convirtiendo en una especie de Replicantes sin individualidad ni emotividad alguna. Supongo que todo esto no son más que mis complejos hablando por mí; Y muchas veces me pregunto cómo vería yo todo esto si fuera un señor de metro noventa con tetas como mis muslos y un rabo que me llegase hasta las rodillas.

Pero de momento sigo siendo un chaval de medidas, proporciones y hombría modestas y con tendencia al refunfuñeo.

Aun así no dejaría de ser gay, ni por todo el oro (o los músculos) del mundo.

HOMOSEXUALIDAD SONORA: JANET JACKSON’S RHYTHM NATION 1814

Esta semana es el 25 aniversario de la edición de, probablemente, el disco más icónico de Janet Jackson: ‘Rhythm Nation’.

Y con esta entrada acerca de ese disco, inauguro también sección acerca de todas mis musas, divas y admiradas petardas del pop femenino mundial.

Aun recuerdo muy bien la primera vez que escuché ‘Rhythm Nation’: Yo era un frágil y amanerado delicado niñito que se encontraba en su amanecer a la música pop y “adulta”, después de tener ya destrozadas de tanto escucharlas sus cassettes con las canciones del ‘El Bosque de Tallac’ y ‘La Abeja Maya’. Y entonces llegó Oscar y me prestó para que lo escuchara el CD de ‘Rhythm Nation’. Cierta gente siempre habla de este momento de su vida como el momento en que alguien le pasó en el cole una cinta roída con el primer disco de Nirvana, o Pearl Jam y desarrolló un exquisito gusto por la buena música. Yo, síntiéndolo mucho, me relacioné desde muy pequeñito con lo más granado de la extirpe maricona de mi barrio y del parque donde pasé todas mis tardes desde crío, así que, enseguida empecé a absorber cultura pop, vestidos imposibles, coreografías impresionantes, pelucas (muchas pelucas), mensajes de feminismo de cartón piedra y cat fights narradas en las páginas de la Bravo, la Superpop y el Nuevo Vale.

Así que, llegué yo a mi casa, me metí en el cuarto de mi hermana, —que era la que tenía equipo de “alta fidelidad”—, introduje el CD y pulsé el PLAY.

Lo que pasó a continuación fue un constante flipar-non-stop durante toda la duración del disco. Por un lado, lo único que había escuchado en ese momento, además de a Jackie y Nuca, era el disco de Laura Pausini (primera ídola entre ídolas de mi lista), con su Marco que se marchó para no volver, sus Amores Extraños y tal y escuchar, de repente tal aluvión de sintetizadores, programaciones, efectos sonoros y mega-producción me dejó desbordadita viva. Recuerdo que mi reacción fue escucharlo de nuevo poniéndome auriculares, sólo para poder escuchar cada detalle, cada efecto, cómo estaba balanceado el sonido de un auricular a otro, TODO.

Y ayer se cumplieron 25 años de que este disco que tanto cambió mi vida saliera a la calle.

A mí ‘Rhythm Nation’ fue un disco de esos que, como yo digo, me pilló biológicamente tarde. Yo lo descubrí en el 93 aproximadamente, por lo que no viví conscientemente la promoción, el lanzamiento de singles y videoclips, los records, la gira, ni nada de eso. Fue un disco disfrutado en diferido. Y eso a veces es una gran cacota porque hay discos que, si no has podido ir digeriéndolos poco a poco, según van creciendo y sacando tentáculos, puede que no terminen de cuajar. No fue éste el caso, aunque sí he de decir que, ni de lejos es mi disco favorito de Janet Jackson, pero me resultó algo tan potente, tan novedoso y flipante que siempre será uno de los discos de mi vida.

• Probablemente algunos de los mayores éxitos de la carrera de Janet están en este disco, (curiosamente también incluye algunas de las canciones que me resultan más infumables): Los 7 singles que se publicaron fueron top 5 del Billboard, record aun no superado por nadie.

• Fue un disco conceptual: Todo el rollo traje militar unisex / Blanco y Negro de la imaginería del disco fue concebido para acompañar el mensaje del disco para romper las barreras raciales/sexuales/culturales.

• Con este disco Janet fue la primera cantante que lanzó el concepto visual / Videoclip de larga duración. Junto al disco se produjo una “película” acompañando la música incluida en él. Décadas antes de que Beyoncé lanzase “álbumes visuales” y mientras Madonna lanzaba vídeos como este.

• Otra cosa que me flipó fue el uso de los interludios entre canciones, otra cosa en la que Janet fue pionera.

• Janet fue la primera en incluir coreografías impresionantes en sus videoclips y aquí se consolidó como la reina del género.

• Aunque —como casi siempre ocurre con las cantantes pop femeninas— un tanto de cartón piedra, fue la primera cantante afro-ameriacana en incluir mensajes claros de feminismo en sus temas y también en realizar la comunión entre el pop blanco y el R&B y hip hop negros que estaban MUY diferenciados en ese momento.

• Primeras incursiones en el español: “Todos nesesitamos un amigou en la soledat”

• Este disco incluye, probablemente, mi canción favorita de Janet:

En resumidas cuentas, esta semana se cumplen 25 años de la publicación de uno de los discos más icónicos e importantes de la historia del pop y de mi vida. La pobre Janet creativa y musicalmente hablando, hoy en día se encuentra más perdida que La Veneno en Los Mundos de Yupi, pero yo sigo queríendola y hay que seguir reconociendo y admirando todo lo que ha conseguido.

Felices 25 para tu hijito,  Miss Jackson. We are a part of the Rhythm Nation.