El Meme de Marina – 2016 Edition

Hola Queridos Cuatro Lectores!

 

Feliz año! (sí, ya, en febrero).

El año pasado olvidé hacer El Meme de Marina; si bien tenía intenciones de hacerlo y publicarlo.

He de decir que el primer año que lo hice, bastantes de las cosas que quería/pedía al nuevo año legaron  y ocurrieron. Y 2016, en el que no hice el meme, fue bastante catastrófico: murió mi abuelo, varios tíos, familiares de amigos cercanos, mi empresa cerró, perdí mi trabajo… Un cuadro, vamos. Así que, empezando a creer en el poder místico del Meme (sin ser yo nada de eso), he decidido no dejarlo pasar este año.

Ya, lo sé, debería haberlo publicado antes de que acabase 2016, pero no soy Miss Procrastiantion of the Millenium por nada.

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Quizá empiezo a tener un poco difusos los recuerdos de 2016 y me deje algo en el tintero pero ahí vamos.

 

1. ¿Qué hiciste en 2016. que nunca habías hecho antes?
VIAJAR A JAPÓN. YO SOLO.

Creo que es un hito bastante remarcable. ¿No?

Irme a vivir solo compartir piso. También hice (¿jugué a?) paintball, bastante divertido —y doloroso—. Ser representante de los trabajadores en el ERE. Conseguir ver conciertos de Iván Ferreiro y Maga después de ser seguidor suyo durante siglos. Ver y vivir una temporada de Rupaul en tiempo real y no con años de retraso. Ir una Feria de la Tortilla y a múltiples y genuinos mercados medievales (¡hasta pagué con maravedíes!). Comer Raxo. Empezar a hacer Ashtanga Yoga.

2. ¿Mantuviste tus resoluciones de Año Nuevo, y harás nuevas?

Como ya dije el año pasado, no suelo hacer resoluciones de Año Nuevo. así que, NO.

3. ¿Se casó alguien cercano a ti?

Nope.

4. ¿Nació alguien cercano a ti?

Nope.

5. ¿Murió alguien cercano a ti?

2016 ha sido El Año de la Muerte. Murieron todos mis tíos maternos que quedaban vivos, murió mi abuelo paterno, murió el abuelo de Ida… Tocaremos madera para 2017.

6. ¿Qué países visitaste?

JAPÓN

7. ¿Qué te gustaría tener en 2017 que no has tenido en 2016?

Capacidad para entrenar/estudiar de forma continuada, quizá…. Constancia, vamos.

8. ¿Qué fechas de este año permanecerán en tu memoria?
14 de abril. Las vacaciones de verano con la pandilla. Todo noviembre en Japón. La Feria de la Tortilla de Betanzos.

9. ¿Cuál es tu mayor logro del año?
Haber sido el último empleado en dejar La Nevera y echarle el cierre tuvo una carga simbólica bastante grande, junto con haber estado sentado en la mesa de negociaciones defendiendo a mis compañeros y sus intereses. Viajar a Japón solo. (Lo sé, me repito, pero seguramente estará presente en todas las preguntas, get over it).

10. ¿Cuál ha sido tu mayor fracaso?

There are no failures, just lessons… La verdad es que no recuerdo ninguna cagada. Quizá el enorme y sonoro pedo que se me escapó el otro día en yoga y que se escuchó hasta en Tokyo. Pero creo que eso ya ocurrió en 2017….

11. ¿Has sufrido una enfermedad o herida?

Nein.

12. ¿Qué ha sido lo mejor que has comprado?
Los billetes a Japón. Las entradas de los conciertos de Ferreiro y Maga. Un somier (finally). Mi camiseta de Alyssa Edwards. Una crema hidratante para la cara con baba de caracol y veneno de avispa con la que creo que, finalmente, he conseguido no tener la cara como si me hubiese untado por ella mortadela después de la ducha.

13. ¿El comportamiento de quién merece celebración?
¡Muchos!

El de Irene y Kenji por acogerme en Tokyo y mostrarme lo que son auténticas Family Goals. El de Fran por mostrarme cómo se puede trabajar cada día poco a poco hacia ser una mejor persona y acercarte a tus ideales, y por estar al otro lado del WhatsApp y de la cama anytime I needed. El de Ida por demostrar que tu vida, por mucha mierda que te lance, es lo que tú hagas de ella y que siempre hay que saber relativizar. El de Gorka, porque demostrarme siempre que se puede. El de las Sailors en general, por demostrar que somos The Ultimate Squad. El de Rupaul, SIEMPRE. En serio, algún día escribiré sobre por qué todo el mundo debería ver Ruapul’s Drag Race y por qué Rupaul debería ser presidente del mundo.

14. ¿La actitud de quién te ha hecho sentir deprimido u horrorizado?

Voy a seguir siendo elegante y respetuoso y no señalar a nadie…

Aunque el Trump de los cojones, el Rajoy de las narices, todos y cada uno de los cientos de agresores homófobos /de odio que actuaron y todos y cada uno de los gobiernos que lo toleran y miran a otro lado, el PP de los cojones apoyando seminarios para curar la homosexualidad, el maldito asesino de The Pulse, los del Grindr poniendo el estado serológico entre los stats de sus perfiles, los mariquitas plumófobos, El Corte Inglés por ser unos cobardes y retirar un anuncio por presiones de los sectores homófobos, Putin y su cohorte de  rusos desequilibrados y bueno, podría seguir…

15. ¿Dónde ha ido la mayor parte de tu dinero?
Alquiler. Viaje a Japón. Escapadas a Galicia.

16. ¿Qué te ha hecho mucha ilusión?

EL VIAJE A JAPÓN. (Sorpresa). Muchos Blablacar entre Galicia y Madrid. El concierto de Maga. El nuevo disco de Utada Hikaru. El All Stars de Rupaul.

17. ¿Qué canción te recordará siempre el 2016?
Michi (道) de Utada Hikaru.

18. Comparando con hace un año, estás:
I. ¿Más contento o más triste? Más contento, creo. Al final siempre miro atrás y sonrío, eso es guay, no?

II. ¿Más delgado o más gordo? Creo que más o menos ando igual.

III. ¿Más rico o más pobre? Más pobre, he cambiado de empresa, estoy en un proyecto nuevo, con mucha ilusión, pero con poco dinero. Los comienzos siempre fueron duros, no?

19. ¿Qué te gustaría haber hecho más?
Mmmh. Creo que voy a repetir el subject del ejercicio y el estudiar.

20. ¿Qué te gustaría haber hecho menos?
En general estoy bastante conforme con todo lo que hice. Quizá hubiera estado genial procrastinar un poquito menos.

21. ¿Cómo pasarás la Navidad?

Pasé nochebuena en familia. Navidad también. Nochevieja con Alex, su chico, David y Fran. En Reyes subí a Galicia a pasarlo con Fran.

22. ¿Te has enamorado en el 2016?

yup.

23. ¿Cuántos rollos de una noche?
Pocos.

24. ¿Tu programa de televisión favorito?
En serio tengo que decirlo, Guuuuurl?

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25. ¿Odias a alguien a quien no odiaras a estas alturas del año pasado?
Repito: A nadie. Odiar es un gasto de energía inútil, en serio. Sí hay personas que me hacen poner los ojos en blanco y resoplar dentro de mi mente mientras les sonrío y les miro a los ojos asintiendo. Pero todos somos personitas ¿no?

26. ¿El mejor libro que has leído?
Open, las memorias de Agassi. realmente lo he acabado en 2017, pero es que es una pasada de libro, de veras, os lo recomiendo a todos.

27. ¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento musical?

En 2016 he hecho un Master en discografía de Rupaul. Los nuevos discos de Utada Hikaru y de Iván Ferreiro han sido AMOR. Fifth Harmony y Ariana Grande también se han ganado un huequito en mi patata.

28. ¿Qué querías y conseguiste?

Un novio. Viajar a Japón. Encontrar un trabajo en cuanto volviese de Japón. Empezar a practicar Ashtanga. Vivir en Madrid centro.

29. ¿Cuál es tu mejor recuerdo de 2016?

Japón. Fran. Chucena. Rupaul Drag Race All Stars. Las fiestas de Lavapies. Los conciertos de Maga y Ferreiro. La comunión de Pablo. El orgullo 2016. Las tortillas en Betanzos y todo Galicia. Aste Nagusia. Rupaul’s Drag Race en Barbanarama. Vestirme de Ama de Casa Zombie en halloween.

30. ¿Tu película favorita del año?
Julieta.

31. ¿Qué hiciste en tu cumpleaños y cuántos cumpliste?
Cumplí 34. Hice una fiesta vespertina en casa que empezó como a las 17:00 y que acabó a las 6:00 de la mañana en el Morocco, volviendo con Alex a casa y teniendo que coger un taxi porque no podíamos caminar después de darnos cuenta que llevábamos 13 horas bailando.

32. ¿Qué es lo que hubiera hecho tu año mucho más satisfactorio?
Viajar a Japón solo fue muy muy muy guay, pero hubiera molado hacerlo con Fran.

33. Describe tu concepto de la moda en 2016.
Me mantengo fiel a mi cutre-glam de sudaderas con capucha y vaqueros, a pesar de que leí un meme bastante cruel que hablaba de lo creepy que es la gente de más de 30 que lleva sudaderas con capucha.

34. ¿Qué te ha hecho permanecer cuerdo?
Las escapadas, mis amigos… En general creo que soy bastante cuerdo anyways!

36. ¿Qué tema político te ha inquietado más?
Cuál no?

37. ¿A quién has echado de menos?
A mi madre y mi abuela, as usual.

38. ¿Quién es la mejor persona a la que has conocido?
Fran.

39. Dinos una lección valiosa que has aprendido en 2016.
If you can’t love yourself, how in the hell are you gonna love somebody else?

40. ¿Dirías que el 2016 ha sido un buen año a pesar de todo?
La verdad es que a pesar de todas las muertes, los dramas, la perdida de trabajo, me pasa lo que he dicho antes, miro hacia atrás y la sensación es de estar en paz, bien y tranquilo. Así que sí, buen año.

Comienzo, viaje y fin. Quedan 5 días.

Queridos Cuatro Lectores.

Supongo que tengo que excusarme por llevar tanto tiempo sin escribir por aquí. Pero, honestamente, no tenía ganas.

Han pasado muchas cosas desde la última vez que me senté delante del ordenador a escribir pero supongo que la más importante es que me quedé sin trabajo.

La Nevera Roja cerró y aun me sigo llenando de pena cuando escribo esto, igual que cuando llegó la noticia e igual que durante todo el proceso. La Nevera Roja ha sido un proyecto del que me he sentido parte, en el que he tenido la oportunidad de compartir mis días con un equipo profesional y humano sin igual y me entristece muchísimo que algo así haya acabado de esta manera. Además, fui el último en salir por la puerta. Por un lado, la idea romántica de ser yo quien cerrase la puerta por última vez me parecía bonita, pero ir viendo la agonía y el sangrado constante de gente marchándose de la oficina para no volver era bastante deprimente.

Así que desde comienzos de este mes ha finalizado una fase de mi vida y ha comenzado una nueva etapa que, de momento, consiste en estar en el paro.

Por otro lado, retomé el yoga! (viva y bravo!) Empecé a recibir clases de Ashtanga yoga, disciplina que siempre quise probar, y de momento me está encantando. Además, también he conseguido tener cierta constancia con Freeletics y los resultados se van notando. Adiós Kaperucroqueta! ADIÓS!

Plus, maybe I met someone… 🐙

Y bueno, yo realmente me sentaba aquí hoy, no sólo para contaros esto, sino que también para deciros que, durante estos días de tener tanto tiempo libre y replantearse uno su futuro, qué dirección tomar, si hacerse por fin Go-Go de competición o no; un buen día me dio por ojear billetes de avión hacia un destino que siempre ha estado en mi corazón desde que soy un chaval y al final, muchos años después, puedo decir que

ME VOY A JAPÓN!!

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Todos los que me conocen saben que éste es probablemente EL VIAJE. Así que no os podéis hacer una idea de lo emocionado y nervioso que estoy al respecto. Me marcho dentro de 5 días, completamente solo, a recorrer Japón durante tres semanas.

Viajo con un poco de miedo a quizá no aguantarme mucho, o aburrirme en exceso, o acabar harto de estar solo todo el tiempo. Pero creo que va a tener una carga especial hacer el viaje en este momento, en el que me toca hacer también un ejercicio de auto-observación y reencontrarme conmigo mismo después de tantos años de piloto automático de trabajo.

Así que, Queridos Cuatro Lectores, dentro de cinco días estaré volando a tierras de Cipango y espero ir actualizando regularmente siempre que pueda para contaros cómo va todo por allí. Por lo tanto (pensé que esto sólo lo decía gente como Chenoa), permaneced atentos a mis Redes Sociales para ir sabiendo cómo se desarrollan los acontecimientos.

Como despedida y cierre para que os ayude a algunos a saber lo que esto representa para mí, aquí os dejo esto:

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Este soy yo, hace casi seis años celebrando con mi web cam que había conseguido el nivel 10 (el más bajo) del Kanken, un examen de capacitación para escribir y leer kanjis (los ideogramas japoneses), para que podáis imaginar de cuánto tiempo atrás venía esto. Y ahora sí, por primera vez, voy a estar allí.

Seguiré actualizando, palabrita de Kaperucito.

 

1982

Hola Carlos!

Hoy he visto un vídeo de gente mandando mensajes a su yo adolescente y he pensado en escribirte también.

Desde 1982, llevamos ya más de 34 años juntos.

Ahora no lo sabes, pero tienes por delante un viaje bastante interesante, y divertido!

Ojalá pudiera mandarte en un cartucho todo lo que has hecho hasta ahora; para que pudieras ver en tu Megadrive todo lo que vas a ser. Pero es grande, de veras.

Cuando echo la mirada atrás, veo todos los Carlos que te tocaba ser: El Carlos que tenía que armarse de valor para ir al colegio cada día y aguantar a todos los que le escupían y le llamaban mariquita. El que se reía con sus amigos en el parque por las tardes, aunque eran los “pringados” del barrio. El que se encerraba en su dormitorio a escuchar una y otra vez los mismos CD’s y se ocultaba de su familia.

Era agotador.

Pero ¿sabes qué? Lo has hecho COJONUDAMENTE bien. De veras.

Sigue refugiándote en la música. Es la forma más fuerte que tendrás siempre para canalizar todo lo que te ocurre. Será tu manera de decir cosas a los demás y a ti mismo cuando no encuentres las palabras. Será el pulso que te empuje muchas veces cuando sientas que no puedes más y la puerta que traerá la calma cuando creas que te va a estallar el pecho.

La primera vez que te reafirmarás como lo que eres será a los 14, en el parque, dándole un beso a Óscar en un banco, delante de todo el mundo. BRAVO.

te puedo adelantar que, como adulto te encontrarás con un puñado de los tipos y tipas que te insultaban y escupían en el colegio y el instituto. Sólo te diré que el karma existe y que disfrutarás esos encuentros.

Saldrás del armario ante tu madre con 18 años. ¡18 años! Mucha gente de tu generación sigue aun sin contarle a su familia que es gay. ¡Y lo hiciste por amor! (no vamos a entrar en detalles acerca de que fuera amor por una bicha ladillosa. Pero también aprenderás a ser más selectivo con los años ;)). Y harás muy bien, porque la vida es traicionera y te arrebatará a tu madre 3 años después. No quieres vivir sabiendo que tu madre murió y tú no te mostraste ante ella tal y como eres, en conjunto y de una forma honesta y desnuda.

El resto de tu familia también te aceptará tal y como eres. Tus sobrinos te preguntarán por su tío Miguel cuando él no pueda venir a comer un domingo y tendrás que disimular para que no vean la lagrimilla de emoción que se te escapa.

Para cuando tengas 30, tendrás una micro-familia formada los mejores amigos del mundo. En serio, formarás el nexo más bonito del mundo con 4 personas que estarán SIEMPRE para ti ahí. Cuídalos con tu vida.

Aprenderás a amar, con todos los sentidos. De forma loca, de forma intensa, de forma tóxica, obsesiva, divertida… De muchas maneras. Llegarás a formar algo parecido a una familia para verlo acabarse y entonces, aprenderás a quererte y disfrutar de ti mismo, incluso en soledad. Y empezarás a amar de otra forma.

Dentro de pocos años conocerás a un personaje llamado RuPaul. Te comprarás su CD “Supermodel” e irás al Corte Inglés con Juan Luis para intentar verla cuando venga a Madrid (sin éxito). No dejes de seguirla, NUNCA.

Precisamente Juan Luís y Óscar serán quienes te lleven por primera vez a una discoteca gay. Descubrirás que hay sitios donde puedes ser tú sin miedo a que nadie te esté juzgando. Donde se celebra la diversidad y la tolerancia, y que son sitios tremendamente divertidos.

En esos mismos sitios también aprenderás que dentro de la propia comunidad hay muchos prejuicios, y discriminación. Por la pluma, el físico o la “hombría”. Ignóralo, de veras, céntrate en estar a gusto en tu pellejo y olvídate de todo. Que cada cual lidie con sus propios complejos. Un día, una persona que te parecerá de lo más atractivo del mundo te dirá “no hay nada menos sexy que alguien que se avergüenza de su cuerpo” y después hará el amor contigo. Desde entonces decidirás que jamás sentirás vergüenza por tu físico.

Hablando de sexo. Disfruta, disfruta de otros hombres, disfruta de tus parejas y, sobre todo, disfruta de ti mismo. Explora tu sexualidad y disfrútala. Intenta no obsesionarte con esto y sobre todo. Hazlo de forma segura y respetuosa con los demás.

Una noche, en Príncipe Pío, tendrás que salir corriendo con David porque cuatro neo nazis intentarán pegaros mientras os llaman maricones. Sentirás miedo y rabia pero no te achantarás. Bravo de nuevo. 

Llegará un día en que te darás cuenta de que no es tu responsabilidad hacer que los demás estén “cómodos” con lo que eres y que buscar eso es precisamente lo opuesto a buscar tolerancia.

Desde entonces decidirás ser aun más visible, en el trabajo, en el metro, en el supermercado, en el médico, en todos los sitios. Te mostrarás como el individuo complejo, único y valioso que eres. Y eso incluye mostrarte como un hombre homosexual.

En serio Carlos, estoy muy orgulloso de cómo has manejado tu vida todos estos años.

No sé si vivirás para ver el día en que seamos ciudadanos de pleno derecho de verdad. No sé si podremos ver el día en que no haya agresiones homófobas todas las semanas en Madrid. No sé si dejaremos de ver niños suicidándose por culpa de los matones del colegio. Si dejará de haber países donde se encarcela o ejecuta a personas por ser homosexuales. Si habrá un día en que puedas ser tú en cualquier lugar sin temer los insultos, las agresiones o notar las miradas clavadas en tu nuca. No sé si llegaremos a verlo, Carlos, pero te aseguro que voy a luchar cada día porque así sea. Y que, aunque no lo consigamos, el día que volvamos a vernos para dejar este planeta, que puedas decirme que estás tan orgulloso de mí como yo lo estoy de ti.

Un beso.

Carlos.

 

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PD: Acuérdate de lo de Rupaul. De veras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Croquetas, Madres y muerte.

Estoy sentado con Miguel en la barra del Bahiana. Es el primer sábado primaveral de verdad en Madrid este año y Leticia nos ha invitado a unos cuantos para celebrar que ha sido su cumpleaños y que está unos días de paso en Madrid.

Entre croqueta y croqueta, Miguel me dice que el domingo se va al pueblo a ver a su madre, “porque es su día”. Yo tardo unos segundos en caer en la cuenta de que es el día de la madre.  Cuando se lo digo, me dice que es una putada que mi madre muriese cuando yo era tan joven. Y yo me quedo un rato pensando en ello.

Pienso en mi proceso de duelo y cómo veo la muerte y en cómo me ha afectado carecer de la figura de una madre desde los 21 años.

Es cierto que siento envidia cuando mis amigos me cuentan cómo sus madres les inflan la nevera con tuppers o cómo les ceban cuando vuelven a casa por navidad o hacen cosas con ellas. Y me pregunto muy a menudo cómo sería mi relación ahora, como adulto, con mi madre. Pero mientras mordisqueo otra croqueta llego a la conclusión de que estoy bastante orgulloso de cómo he manejado todo esto a través de los años.

Me las he apañado para tener toda una Red de Madres Postizas Adquiridas que hacen las funciones más que bien y que, si bien no son mi madre, me hacen sentir como un hijo más cada vez que estoy con ellas.

Precisamente, mis primeras croquetas las hice siguiendo una receta que me dio María, la madre de Mel, que me llama “hijo” cada vez que me ve y que es una de las personas más majas y sabias que conozco. Son muchas las cenas de verano en su terraza con ella y con Mel, cenando melón con Jamón, hablando de nuestras cosas y dándome más recetas en papelitos rosas escritos a mano.

Estoy leyendo un libro de Rafael Santandreu que me recomendó Ángel y tiene un episodio dedicado a la muerte y el duelo. Cuenta que cada vez que va a un funeral, nunca da el pésame a los familiares sino que dice algo así como “pues vete preparando, porque a ti te queda poco”, con una sonrisa de oreja a oreja. Cuenta cómo la muerte forma parte de la vida y que no tenemos que temerla en absoluto, que hay que aceptar que algunos morimos viejecitos y otros jovencitos y que por el camino, hay que disfrutar de la vida.

Cuando María vino al tanatorio el día que murió mi madre también vino sonriendo. No me dijo que me fuese preparando pero sí me dio un beso y me dijo “¿dónde está la tía? que luchó como una campeona y hay que apaludirle” y entró a la sala donde estaba mi madre a despedirse y presentarle sus respetos. Después de eso, salió con su sonrisa y se sentó conmigo.

La muerte de mi madre fue muy dolorosa, por supuesto, y me llevó tiempo pasar por todo el proceso del duelo. Pero desde entonces, y quizá precisamente por lo prematuro de todo aquello, tengo una relación con la muerte bastante parecida a lo que dice Santandreu en su libro. La muerte llega cuando llega; celebremos la vida con todo lo que conlleva, muerte incluida, y celebremos también a los que se marchan.

Y también celebro a todas mis Madres Postizas, que son muchas más que María. Está Mariló, la mujer más divertida con la que puedes pasar cualquier momento del día, que me da mucho amor y que lo mismo me lleva a cenar, que de vacaciones con su familia. Greta y sus comidas con TODA su familia en su jardín, Pilar y las conversaciones telefónicas absurdas vía-Alex. Y por supuesto, mi tía Charo (A.K.A Charini).

Y doy el último trago a la cerveza, el último bocado a la croqueta y decido pedirme otra cerveza, a la salud de todas ellas, salir fuera a la terraza del local, porque hace un sol estupendo, es sábado de un finde de tres días y se trataba de disfrutar de la vida, ¿No?

Feliz día de la madre (con retraso) a mis madres postizas!

Vuestro hijo postizo.

 

Querida Marina

Hola Marina!

Espero que no hayas perdido las esperanzas en mi frágil y kaperucitil persona.

Desde nuestra apuesta/reto la semana pasada he estado dando y dando vueltas a sobre qué escribir, con qué retomar el blog, y cómo volver aquí.

Empecé y empecé borradores, escribí y escribí cosas, pero todas me parecían autentica mierdecita.

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Musas! Dónde estáis?

Al final me di cuenta de que los temas que abordaba de forma más recurrente eran:

  1. Por qué no he escrito estos meses?
  2. Por qué no he escrito estos meses?
  3. Por qué no he escrito estos meses?

Así que estuve rumiando el asunto:

Primero: No tengo tiempo para casi nada.

Esto es un hecho. Fui ascendido (viva y bravo!) y ahora paso muchas más horas en la oficina. Y aunque mi futuro es bastante incierto, estoy muy contento y feliz con mi vida laboral. Y el poco tiempo libre que tengo lo invierto en ver a los amigos, ver series y jugar a la Play.

Segundo: Mi vida es aburrida. Nobody cares.

Últimamente tengo la sensación de que he entrado en una dinámica de aborrecible vida adulta: Duermo-trabajo-como-duermo. Y me cuesta encontrar cosas que, primero, me apetezca contar, y segundo, considere interesantes.

Tercero: ‘Cause Procrastination is my middle name, baby.

Cada vez voy mejorando y mejorando mis notas en la asignatura de Perder El Tiempo Always (PETA). No me malinterpretes, adoro mi Netflix, mi Playstation y lo considero tiempo de calidad. Pero al final siempre quedan cosas sin hacer.

Y creo que estos son los tres principales motivos causantes de mi desaparición blogeril.

Pero luego me paro un rato y digo “Joder Carlos! si tienes mil historias para contar”:

  • Me he mudado a Madrid, dejando atrás mi querido Móstoles. Tengo toda una nueva y capitalina vida para compartir.
  • Comparto piso con un tipo celiaco que enseña a hacer piezas de tren en un instituto y otro que hace panes ecológicos de masa madre y que es director de una compañía de teatro en bicicleta. Literalmente. Con esta información, mi cabeza ya empezaría a pensar en dos némesis terribles viviendo bajo el mismo techo. Como juntar a Aramis Fuster y Belén Esteban en un cubículo e investigar su comportamiento por un agujerito. En serio, eso ya debería dar para entradas a cascoporro.
  • Mi vida sentimental y erótico festiva está siendo dramática y divertida a partes iguales.

Así que, después de darle vueltas, llegué a la conclusión de que, simplemente, me había acomodado y había perdido el hábito de escribir.

Y encima, te descolgaste con esa entrada.

Así que, querida Marina, me arrodillo ante ti. Has ganado el reto. He perdido.

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Como premio a la flamante ganadora. Te propongo que elijas el tema y deadline para mi próxima entrada. Tenemos un trato, hamija?

Espero tu respuesta con ansiedad.

Mientras, dejo esta entrada programada para la hora que WordPress me dice que tengo mis picos de visitas (ja!) y me voy a dormir. Descansa amiguita.

PD: Gracias por dedicarme una entrada junto con Ana Frank, autora de uno de mis, también, libros de obsesión infantil/adolescente.

 

Kaperucito? Oui, Ces’t Moi.

Hola queridos Cuatro Lectores!

¿Qué tal habéis pasado todo este tiempo? Espero que hayáis estado lo mejor posible o incluso mejor y, sobre todo, espero que no hayáis estado esperando ansiosamente una nueva entrada en este, vuestro blog. Porque probablemente ese ansia haya acabado devorando vuestros frágiles huesos.

MÁS DE UN MES sin actualización alguna. ¿Razones? varias y diversas, la verdad. Pero las principales son:

  • Mi desastrosa capacidad para organizarme.
  • Mi pasmosa facilidad para la procrastinación y maravillarme mirando GIF’s de gatitos.
  • Que he pasado más bien poco tiempo en casa últimamente.

Así que, heme aquí con un breve update kaperucitil, primero para demostrar que sigo vivo y segundo, para que sepáis dónde/cómo me encuentro:

Mundo Laboral: 

El cambio de trabajo se produjo. Ha sido un poco locura. Han coincidido mil historias; Migraciones de servicios, bajas de compañeros, migración de todos los aplicativos que se usaban, cambio de todos los protocolos y de la directiva… Todo eso, combinado con Los Fatídicos Tres Primeros Meses en un Nuevo Trabajo, ha hecho que haya sido todo bastante intenso y que me haya costado un poco aterrizar. Pero creo que ya he encontrado mi pequeño huequito en el que acomodarme.

Mundo Sentimental:

Conocí a alguien. Todo muy bello, bonito y “qué ganas tengo de verte”.

Pasado el primer mes, los “qué ganas tengo de verte” se convirtieron en:

  • “estoy muy cansado”
  • “tengo una cena super-importante”
  • “necesitaba tiempo para estar solo”
  • “es que tengo que ir a comprar un cartucho de tinta para la impresora de la GameBoy y me va a venir fatal quedar los próximos quince días, eh?”

Y al final, después de que me soltara el super original “Me gustas mucho, pero es un momento extraño de mi vida”, llegué a la conclusión de que, si de verdad te gusta alguien y quieres verle, encuentras el tiempo y lo ves. EASY LIKE THAT. Así que asumí que o Alguien tiene una madurez emocional no muy desarrollada o, ni le gusto tanto, ni tiene tantas ganas de verme. Por lo que, con todo el pesar de mi corazón, decidí hacerle el trabajo sucio y cortar las cosas, porque él no iba a mover pieza (ni nada) a ningún sitio. Y uno ya tampoco está para que anden mareándolo.

Así que pasados un par de meses, se acabó, como decía aquella. Anduve (y aun ando) algo triste porque el chaval me gustaba bastante y, al menos, parecía algo diferente, así que me hice bastantes ilusiones. Pero lamentablemente, no pudo ser. Aun así, lo poquito que hubo, fue bonito.

Mundo Eterna Lucha contra el Hombre Croqueta:

Retomé el running! y a buen ritmo! estaba corriendo ya casi diez kms cada dos o tres días (viva y bravo!). Digo “estaba” porque la semana pasada salí a correr por Bilbao y acabé con tendinitis. Así que llevo una semanita de reposo, pero mañana vuelvo. Palabrita.

También me he dejado convencer finalmente por Alex y Lolo y sus reptilianos espíritus vigoréxicos y me di de alta en Freeletics. De momento he hecho un entrenamiento y, si bien no me resultó tan abominable como esperaba (seguramente hice todos los ejercicios muy freestyle, por decir algo), hubo algún momento en que noté que iba a vomitar las durezas de los talones por la boca, así que, algo de ejercicio debí hacer.

Además, ya estoy buscando un centro de yoga para retomar mi Amada Actividad Físico/Espiritual.

Mundo Hombre Renacentista de Móstoles:

  • Piano:

Lo toco, de vez en cuando, de veras. Y él se deja tocar.

  • Japonés:

Lo retomé un poco. De veras. Y él a mí.

  • Escribir:

Estoy aquí. De veras. Esto no lo está escribiendo ninguno de mis Minions del Contact Center a cambio de un descuento suculento en La Nevera Roja y la eterna promesa de ser mi favorito.

En definitiva, creo que más o menos sigo igual y bien.

Vosotros qué tal habéis estado, Cuatro Lectores?

Según mis estadísticas sois 673, pero apenas conozco a ninguno! Contadme en los comentarios cómo fue vuestra primavera y cómo se presenta vuestro verano.

besos miles.

Prueba gráfica de que el stress laboral, el desengaño amoroso y la inconsistencia vocacional no han medrado mi lozanía y belleza naturales.

Prueba gráfica de que el stress laboral, el desengaño amoroso y la inconsistencia vocacional no han mellado mi lozanía y belleza naturales.

Móstoles no es una gran ciudad.

La inmensa mayoría de mis cuatro lectores sabe que vivo en Móstoles.

Móstoles, que pasó de ser una ciudad dormitorio a crecer y crecer hasta ser lo que es hoy en día: con sus más de 45 kms cuadrados de superficie y sus más de 200.000 Habitantes. Con sus alcaldes, porque fueron dos, que fueron los primeros en declarar la guerra a los franchutes en 1808. Sus empanadillas, sus Supremas, su Christian Galvez y su Iker Casillas. Y su Kaperucito, para servirles.

El otro día, cenando con Alex y David, ponía por enésima vez sobre la mesa mi dilema respecto a quedarme viviendo aquí o mudarme a Madrid. Ahora, que voy a ganar algo más en mi nuevo trabajo, podría plantearme compartir piso en Madrid o incluso buscarme un estudio pequeño para mí solo sin que supusiera morir de pobreza, inanición y aborrescencias varias. Por otro lado, existe la posibilidad de seguir de amo de llaves en la que fue la casa familiar e ir invirtiendo dinero en adecentarla y ponerla más a mi gusto.

Móstoles es fea. Punto. no hay el menor interés en salir a dar una vuelta o tomar unas cañas un domingo soleado, porque, en términos generales, no hay nada que ver. Edificios y edificios de ladrillo visto y un centro antiguo que podría ser bonito si la especulación no se hubiera cargado todas las casas bajas para construir más y más edificios y edificios de ladrillo visto. Esto es así.

Pero, de un tiempo a esta parte, estoy muy reivindicativo de la vida de barrio, aunque sea en Móstoles. Y dentro de mi paradójica línea de llevarme la contraria a mí mismo como nadie, me gusta salir a mañanear; ir al Mercadona a comprar salmorejo Hacendado, a los maxi chinos mastodónticos a admirar la cantidad de mierdas inservibles y adorables que se pueden llegar a fabricar en China, bajar al morofrutas a comprar algo de verdura para la comida, quedar los viernes con los chicos y cenar tomando cervezas en La Barbería. E incluso salir a pasear un domingo soleado.

Me gusta salir a caminar durante un par de horas y pasear por toda la ciudad. Casi siempre hago el mismo recorrido: subo hasta la plaza del pueblo, que la remodelaron cuando llegó el metro y ya ni parece una plaza. Paso por lo que fueron Galerías Rodrisa y y Galesar, donde veía juguetes de pequeño, cuando mi padre me llevaba a dar una vuelta los domingos y me compraba un Kinder Sorpresa, que devoraba en tres segundos y después rezaba a todos los dioses para que no me tocara ningún coche, avión ni medio de automoción alguno en la sorpresa. También paso junto a la fuente de los peces, donde nuestras madres no nos dejaban beber agua porque decían que los yonkis limpiaban ahí las jeringuillas. Subo por toda la avenida de la Constitución, que sigue siendo nuestra Gran Vía particular y decadente; con las mercerías de toda la vida, la lechería de Los Combos, la tienda de patatas fritas El Cisne y las tiendas de imitación de perfume a granel. Subo hasta la que será, per secula seculorum, La Rotonda del Simago. Aunque el Simago lleve 20 años sin existir. En ese Simago me compré mi primera película porno, fui con el abrigo de mi padre puesto, porque pensaba que me dotaba de un más que creíble aspecto de adulto, luego le solté en el mostrador a la cajera todo el monederío que había sacado de la hucha; Le dije “creo que va justo” (yo ya había hecho catorce viajes de investigación previos y sabía de sobra que iba exacto), ella entendió “espero que me guste” y se puso a contarme el argumento de la pelí, una versión X de Star Trek, y lo mucho y muy bien que se vendía, mientras yo sólo quería salir corriendo sin parar hasta llegar a la seguridad de mi dormitorio. Paso junto al burguer Oskar y el Góndola, los dos burguer de barrio de toda la vida de Móstoles. El Oskar, por alguna razón, era el de la gente guay, pero mi familia y yo siempre íbamos a celebrar los cumpleaños al Góndola y yo me atrancaba a sandwiches mixtos y luego me pedía un helado de limón y chocolate. Mis padres me preguntaban qué clase de mezcla era esa, mientras yo salía con mi helado y sonreía con aires de superioridad. Paso junto a la casa en la que me crié. Desde el parque en el que jugué y crecí todas las tardes, miro a las que fueron mis ventanas y me intento imaginar quién vivirá ahí ahora, como estará la casa y recuerdo la vida ahí dentro; A mi madre dándome gritos desde la ventana del baño para que subiera a cenar, o a tirarme cien pesetas para que fuera donde Pedro a comprar el pan o al Dávila a por leche. Miro un rato el portal y me visualizo a mí, subiendo y bajando catorce veces al día esos tres pisos sin ascensor y me pregunto qué habrá sido de Rosi, Pili, Manolo y todos los vecinos que me trataron como a un hijo más y que aun me siguen llamando “Carlitos” si me los encuentro por la calle. Paso por el cole al que fui de peque, donde empecé a cantar en el coro y donde conocí a algunos de los que aun hoy son mis amigos. Por la antigua casa de Felipe y recuerdo todas las tardes yendo o viniendo los dos, de mi casa a la suya o de la suya a la mía, cargados con muñecos de monstruitos, balones o las mochilas del cole. Vuelvo hacia la plaza pasando al lado de la ermita, cerca de las peñas del casco antiguo, donde tuvimos las primeras borracheras en las fiestas del pueblo, compartiendo un mini de cerveza entre 5 ó 6.

Y llego a casa y me preparo algo para comer. Después me siento en el sofá, quizá juego un poco a la Play, o me tumbo al solazo que entra por la ventana y escucho música y leo. Y me quedo con esa sensación un poco de Dorothy al volver a Kansas (si no hago ninguna referencia marica, reviento): Los edificios horribles de ladrillo visto, los parques con zonas de juego con suelo de caucho que antes eran de arena y columpios de hierro, las esquinas, los bares de raciones, la verbena, la ermita, los todo a cien y los mercados, los Kinder, los burguer… Todos son instantáneas de toda mi vida y funcionan como disparadores de recuerdos, de carreras, juegos, risas, besos, llantos, caídas, heridas, exámenes, borracheras y mil historias más.

Así que, no sé si seguiré o no viviendo aquí mucho tiempo, pero es casi imposible que ninguna otra ciudad pueda abarcar tanto como lo hace Móstoles en mi vida. Aunque quizá no sea una gran ciudad.