POYW

Resulta que soy cursi. Lo sé, me lo dijiste cientos de veces: “a veces eres demasiado cursi”. Sinceramente, pienso que soy cursi todo el tiempo, las 24 horas del día, cursi e infantil; aunque lo quiera disfrazar de otras muchas cosas. Cursi, cursi y cursi.

Y por mi cursilería, mi estupidez y mi pequeño desequilibrio mental me comporto como lo hago. De una manera bastante estúpida (¿absurda?). No sé, ahí está.

Desde luego que intento no darle tanta importancia a las cosas que no deberían tenerla; tú mismo lo dijiste: (y puedes desdecirte cuando quieras) “quizá no es un final, quién sabe, a lo mejor volvemos a estar juntos algún día, no hay que darle tantas vueltas”. Así, como dejándolo en las manos del azar, de las cosas que nos pasan cada día y que desencadenan en otras. Pero evidentemente, el miedo a la incertidumbre y a lo inesperado, o directamente el miedo a perder el miedo fue lo que te llevó a no dejar que el azar haga nada en absoluto.

No sé ni entiendo por qué necesitamos tantas etiquetas para fingir ser uno mismo y no limitarnos a serlo y punto. Y casi conseguiste hacerme creer que ser o hacerse el duro es ser fuerte y ser sensible es ser débil, pero estoy seguro de que no tiene lo más mínimo que ver una cosa con la otra. de hecho, a mi manera, me considero una persona fuerte.

En el lado del patetismo; aun sigo durmiendo fatal, por el simple hecho de saber que no estás “ahí” (dentro del amplio espectro semántico que puede abarcar “ahí”). Todavía me sorprendo haciendo cosas totalmente cotidianas y recordando lo poco que costaba hacerlas pensando que también ibas a disfrutarlas conmigo. Aun sigo mirando nervioso (histérico) a los lados cuando paso por determinados sitios, calles, o locales a determinadas horas, con la esperanza de girar la cabeza y verte ahí. Verte ahí para no hacer nada, o lo que es aun peor, hacer algo radicalmente opuesto a lo que hubiera hecho de manera natural o espontánea, porque esa es mi naturaleza: ensayar mil veces las cosas mentalmente, para dar con la postura que transmita entereza, buen rollo y simpatía; un “estoy bien, me alegro de verte y me alegro de que estés bien” y acabar soltando algo que nada tiene que ver y que sólo consiga hacer que mi presencia te incomode aun más y yo me odie más por no haberme limitado a decir lo que realmente siento y pensando que eso hubiera funcionado mucho mejor.

La gente siempre insiste en lo mismo: “él no te merecía” o “él no te convenía”, y me siento absurdo cuando tengo que escucharlo, porque parece que soy el único gilipollas sobre la faz de la Tierra que no siente eso y que piensa que me merezco lo quiero, y que a quien quiero es a ti. Y acabo sintiéndome como si esta pena y este dolor los tenga porque me los esté buscando yo solito y porque me de la real gana sentirme así. (y sé que es lo que tú piensas también).

Retomando la cursilería, sigo pensando que estamos hechos el uno para el otro, o mejor dicho, que estás hecho para mí, porque ya sabemos que el ser humano es egoísta por naturaleza y hace de bien común lo que sólo es bueno para él. Entendiendo “estar hechos el uno para el otro” como gustarnos, querernos y disfrutar de estar juntos, llevarnos bien y divertirnos, punto.

En el lado de la rabia, me molesta esa maldita obsesión tuya por querer estar solo y aislado del mundo, convenciéndote de que así vas a arreglar algo, pero luego me odio por intentar dar lecciones a nadie y no dejar a la gente que viva su vida de la manera que ha decidido. (pero ahí volvemos a lo del egoísmo).

No entiendo que me digas que sí que quieres estar conmigo, que me echas de menos, que me añoras y me deseas, pero renuncias a mí. Sólo por miedo. Entonces es cuando me entran ganas de abofetearte y decirte que dejes el miedo a un lado y simplemente dejes que las cosas pasen y caigan por su propio peso, y que disfrutes de lo que tienes. Pero eso es volver a ser cursi.  Evidentemente, si hubieras sido un cabrón, o si me hubieras dicho que resulto patético y que me aparte de tu camino, todo esto se hubiera hecho mucho más fácil, porque tendría que tolerar esa frustración y punto.

Y según escribo esto, creo que lo único que hago es darte la razón constantemente con mis palabras y mis actos.

Con mis cursilerías.

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5 comments

  1. Roberto · enero 23, 2015

    Me identifico tanto contigo…

    • kaperucito · enero 23, 2015

      Hola Roberto!
      Interpreto eso como que disfrutas del contenido de este blog. Lo cual me encanta! Muchas gracias! 🙂

  2. Roberto · enero 23, 2015

    Has pensado que incluso ahora, en esta nueva situación todo acabará cayendo por su peso.? Nada es absoluto, a veces, es necesario equivocarse, caer en las consecuencias de esos miedos… Para darse cuenta donde se está ahora, donde se estaba y donde te gustaría estar en el futuro…

  3. marcos · febrero 23, 2015

    Ay el pianista.

    • kaperucito · febrero 23, 2015

      Pues esta entrada no habla del pianista, eh?… Jajaja

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