Alex.

Trabajar en domingo en mi empresa es raro. Por un lado, es chungo: tienes que currar un domingo, cuando todo el mundo está rascándose la barriga. Por otro, es bastante relajado, sin jefes, sin ruido, con calma. Puedes aprovechar para quitarte trabajo de encima con el zumbido del aire acondicionado encima de tu cabeza, que acaba siendo como la campana zen para la meditación del oficinista moderno. 

Pero sigue siendo trabajar en domingo. Y como trabajar en domingo es algo que debería estar prohibido (en serio, lo prohibiría, que no trabajara nadie excepto los hospitales y cosas super urgentes) durante la mañana me niego a hacer cosas de la lista de cosas que debería hacer: No limpio, no recojo, dejo los cacharros sucios en la pila, no estudio y me limito a hacer cosas que me apetezca o procrastinar navegando por internet hasta que llega la hora de tener que ir al curro. 

Hoy, después de ver por internet un montón de ideas maravillosas para decorar una cocina que seguramente jamás llevaré a cabo, he acabado poniéndome a montar un poco más del video de las vacaciones en Sicilia con Alex.

Alex es de mis más recientes amigos del alma, aunque ya hace como 6 ó 7 años que nos conocemos. Llegó con sus narizotas, apartando con educadas llaves karatekas a los demás para hacerse un hueco entre ellos y ahora, de las cosas que sé que quiero tener siempre cerca de mí hasta el día que me muera, una es Alex.

No tengo mejores ni peores amigos, con cada uno existe una conexión única. Y esas conexiones son lo que hace tan bonita a la familia adoptiva que te vas construyendo a lo largo de tu vida. Mi conexión con Alex es muy fuerte, fuerte del nivel que se me encoge un poco el pecho intentando encontrar las palabras para poder describirla.

Todo lo contrario que le pasa a él: Alex tiene una facilidad pasmosa para verbalizar las emociones y para simplemente querer. Querer a los que le quieren, coger ese amor de vuelta y simplemente disfrutarlo. Cada vez que le oigo hablar con su madre muero de envidia por ver lo bonito y transparente que puede llegar a ser y lo que cuida a los suyos.

Le admiro por su valentía. Haber decidido no parasitar en casa de sus padres e irse siendo casi un niño. Por ser el único que le ha plantado cara a su empresa por no pagarles las pagas extras, aunque se juegue su puesto. Por seguir sus sueños y las cosas que le apasionan: hacerse intérprete de lengua de signos y seguir intentando hacernos estudiar esparanto aunque tenga que aguantar que esté siempre haciendo bromas sobre su nivel de frikez lingüistica. Y sobre todo por su honestidad brutal e incapacidad de tener dobleces, eso sí es ser valiente.

Cuando me abraza y me pasa el brazo por encima del hombro me hace sentir seguro, como cuando de niño te abrazas a las piernas de tu madre o tu padre. Con la sensación de que, por mucha mierda que nos eche la vida encima, él siempre va a estar ahí para levantarme. Porque Alex te levanta, no te escucha y te da comprensión al otro lado del teléfono; Alex viene, llama a tu puerta, entra, te coge en brazos y te levanta. 

Sé que siempre está ahí para mí. Como está el colchón en el suelo de su salón cada vez que no quiero volverme a Móstoles solo y borracho después de salir por ahí, o para madrugar y acompañarme al médico a hacerme análisis chungos cuando tenía la boca como un patatal, o para todos los Whopper compartidos cuando he estado rallado con la raza homosexual y convencido de que moriré soltero y devorado por mis gatos o quejándonos de nuestra miserable existencia proletaria y asumiendo que seremos nimileuristas toda la vida o todas las puti-vueltas, cerveza en mano, en tantos garitos durante tantas noches. 

Vocaliza fatal y habla muy bajo, la mitad de las veces anhelo un traductor Alex-español para entender lo que dice. Se ríe escandalosamente, en serio, no vayas a ver una peli de risa al cine con él, porque a la salida os mirará todo el mundo. Vive obsesionado con hacer ejercicio y con descargarse películas 3D absolutamente mierdosas de intenet sólo para ponernos las gafitas y verlas en 3D. Le odio profundamente por ganarme a todo jugando a la Play. Lo cocina TODO al vapor en el microondas, en una ataud-sarcófago de silicona y limpia su casa nivel T.O.C.

Hemos desarrollado un lenguaje propio que consiste en una mezcla de castellano, constantes referencias frikis y gitano-glozelliano-desahogado (esto sólo lo entenderemos él y yo, seguramente). Pasamos horas viendo Girl Fail Compilations en Youtube y vivimos en gozo y regocijo comunales cada actualización del Box Set de OT de La Reputada

Nos vamos haciendo mayores y poco a poco mejores personas, más sabios, más viejitos, más paleo (con cerveza y Whopper licencias), más meditadores, más amigos…

Te quiero mucho, amigo. Nos está quedando un vídeo muy bonito.

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13 comentarios en “Alex.

  1. Que me gusta leer cosas bonitas un domingo porque toca despedirse de la family ❤

    Conocer a Álex es uno de esos pequeños milagros que ocurren de vez en cuando. Gracias Álex 🙂

  2. Qué bonito, por favor. Soy muy fan de Alex y casi lloro viendo el vídeo de las vacaciones. Lo he visto antes de leer esta entrada y ya me transmitía ese buen rollo absoluto de persona que quieres que sea tu amigo para siempre. Cuídalo, que de esos hay pocos.

    Besitos, majo.

    PD: Me ha encantado lo del ataúd de silicona 🙂

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