1982

Hola Carlos!

Hoy he visto un vídeo de gente mandando mensajes a su yo adolescente y he pensado en escribirte también.

Desde 1982, llevamos ya más de 34 años juntos.

Ahora no lo sabes, pero tienes por delante un viaje bastante interesante, y divertido!

Ojalá pudiera mandarte en un cartucho todo lo que has hecho hasta ahora; para que pudieras ver en tu Megadrive todo lo que vas a ser. Pero es grande, de veras.

Cuando echo la mirada atrás, veo todos los Carlos que te tocaba ser: El Carlos que tenía que armarse de valor para ir al colegio cada día y aguantar a todos los que le escupían y le llamaban mariquita. El que se reía con sus amigos en el parque por las tardes, aunque eran los “pringados” del barrio. El que se encerraba en su dormitorio a escuchar una y otra vez los mismos CD’s y se ocultaba de su familia.

Era agotador.

Pero ¿sabes qué? Lo has hecho COJONUDAMENTE bien. De veras.

Sigue refugiándote en la música. Es la forma más fuerte que tendrás siempre para canalizar todo lo que te ocurre. Será tu manera de decir cosas a los demás y a ti mismo cuando no encuentres las palabras. Será el pulso que te empuje muchas veces cuando sientas que no puedes más y la puerta que traerá la calma cuando creas que te va a estallar el pecho.

La primera vez que te reafirmarás como lo que eres será a los 14, en el parque, dándole un beso a Óscar en un banco, delante de todo el mundo. BRAVO.

te puedo adelantar que, como adulto te encontrarás con un puñado de los tipos y tipas que te insultaban y escupían en el colegio y el instituto. Sólo te diré que el karma existe y que disfrutarás esos encuentros.

Saldrás del armario ante tu madre con 18 años. ¡18 años! Mucha gente de tu generación sigue aun sin contarle a su familia que es gay. ¡Y lo hiciste por amor! (no vamos a entrar en detalles acerca de que fuera amor por una bicha ladillosa. Pero también aprenderás a ser más selectivo con los años ;)). Y harás muy bien, porque la vida es traicionera y te arrebatará a tu madre 3 años después. No quieres vivir sabiendo que tu madre murió y tú no te mostraste ante ella tal y como eres, en conjunto y de una forma honesta y desnuda.

El resto de tu familia también te aceptará tal y como eres. Tus sobrinos te preguntarán por su tío Miguel cuando él no pueda venir a comer un domingo y tendrás que disimular para que no vean la lagrimilla de emoción que se te escapa.

Para cuando tengas 30, tendrás una micro-familia formada los mejores amigos del mundo. En serio, formarás el nexo más bonito del mundo con 4 personas que estarán SIEMPRE para ti ahí. Cuídalos con tu vida.

Aprenderás a amar, con todos los sentidos. De forma loca, de forma intensa, de forma tóxica, obsesiva, divertida… De muchas maneras. Llegarás a formar algo parecido a una familia para verlo acabarse y entonces, aprenderás a quererte y disfrutar de ti mismo, incluso en soledad. Y empezarás a amar de otra forma.

Dentro de pocos años conocerás a un personaje llamado RuPaul. Te comprarás su CD “Supermodel” e irás al Corte Inglés con Juan Luis para intentar verla cuando venga a Madrid (sin éxito). No dejes de seguirla, NUNCA.

Precisamente Juan Luís y Óscar serán quienes te lleven por primera vez a una discoteca gay. Descubrirás que hay sitios donde puedes ser tú sin miedo a que nadie te esté juzgando. Donde se celebra la diversidad y la tolerancia, y que son sitios tremendamente divertidos.

En esos mismos sitios también aprenderás que dentro de la propia comunidad hay muchos prejuicios, y discriminación. Por la pluma, el físico o la “hombría”. Ignóralo, de veras, céntrate en estar a gusto en tu pellejo y olvídate de todo. Que cada cual lidie con sus propios complejos. Un día, una persona que te parecerá de lo más atractivo del mundo te dirá “no hay nada menos sexy que alguien que se avergüenza de su cuerpo” y después hará el amor contigo. Desde entonces decidirás que jamás sentirás vergüenza por tu físico.

Hablando de sexo. Disfruta, disfruta de otros hombres, disfruta de tus parejas y, sobre todo, disfruta de ti mismo. Explora tu sexualidad y disfrútala. Intenta no obsesionarte con esto y sobre todo. Hazlo de forma segura y respetuosa con los demás.

Una noche, en Príncipe Pío, tendrás que salir corriendo con David porque cuatro neo nazis intentarán pegaros mientras os llaman maricones. Sentirás miedo y rabia pero no te achantarás. Bravo de nuevo. 

Llegará un día en que te darás cuenta de que no es tu responsabilidad hacer que los demás estén “cómodos” con lo que eres y que buscar eso es precisamente lo opuesto a buscar tolerancia.

Desde entonces decidirás ser aun más visible, en el trabajo, en el metro, en el supermercado, en el médico, en todos los sitios. Te mostrarás como el individuo complejo, único y valioso que eres. Y eso incluye mostrarte como un hombre homosexual.

En serio Carlos, estoy muy orgulloso de cómo has manejado tu vida todos estos años.

No sé si vivirás para ver el día en que seamos ciudadanos de pleno derecho de verdad. No sé si podremos ver el día en que no haya agresiones homófobas todas las semanas en Madrid. No sé si dejaremos de ver niños suicidándose por culpa de los matones del colegio. Si dejará de haber países donde se encarcela o ejecuta a personas por ser homosexuales. Si habrá un día en que puedas ser tú en cualquier lugar sin temer los insultos, las agresiones o notar las miradas clavadas en tu nuca. No sé si llegaremos a verlo, Carlos, pero te aseguro que voy a luchar cada día porque así sea. Y que, aunque no lo consigamos, el día que volvamos a vernos para dejar este planeta, que puedas decirme que estás tan orgulloso de mí como yo lo estoy de ti.

Un beso.

Carlos.

 

ru

PD: Acuérdate de lo de Rupaul. De veras.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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ORLANDO

hoy hace 13 años que murió mi madre.

Pensaba escribir una entrada para recordarla, pero hoy sólo puedo pensar en otras madres.

Esta:

Mother of Potential Orlando Nightclub Shooting Victim Searches for Answers

o esta otra:

Mensaje de una de las víctimas de Orlando a su madre: “Viene, voy a morir”

Hoy hace 13 años que murió mi madre y, de seguir viva, ella podría ser una de esas madres, yo podría ser una de las victimas, y el atentado podría haber sido en Madrid.

Creo que no hace falta decir cómo me siento de indignado, triste y horrorizado por todo lo que pasó anoche en Orlando.

Ayer volví a casa de un fin de semana en Bilbao con David. Después de cenar y vaguear un poco me fui a la cama y no podía parar de darle vueltas.

Este es un acto de terrorismo homofóbico, sin ningún tipo de adorno que pueda quitarle gravedad. Por mucho que se empeñen en decir que ha sido un acto terrorista y punto,  y querer quitarle ese agravio. Se trata de un delito de odio. ¿Cómo habría abordado la situación la prensa si el atentado hubiese sido en una sinagoga, por ejemplo?

Y la gente aparta la mirada porque estamos lamentablemente educados de esta manera. Ayer, leía este tweet de Alberto Garzón:

Y entonces, asumí que, efectivamente, podría ser mi madre quien llora y yo quién murió, porque todo esto lo tenemos mamado desde pequeños.

Ese tipo que entró a la discoteca con un rifle y una pistola es todos y cada uno de los subnormales que me escupían en el instituto llamándome maricón. Y los profesores que lo permitían. Todos y cada uno de los niños del parque que no me dejaban jugar con ellos porque jugaba también con las niñas a la comba. Todos y cada uno de los compis de clase que, aunque no me atacaban, sonreían socarronamente y miraban a otro lado cuando me llamaban maricón en clase. Todas y cada una de las personas que votan a partidos políticos que prohíben conciertos anti-monarquicos pero que autorizan una manifestación neonazi en pleno centro de Madrid, que dicen que abogan por la igualdad pero atacan los derechos civiles del colectivo gay. Todos y cada uno de los que dicen que no necesitamos Día del Orgullo Gay porque todo está fenomenal y no podemos quejarnos. Todos los que dicen que les parece fenomenal que nos casemos, pero que no lo llamen matrimonio. Todos y cada uno de los gays que atacan a otros gays por ser afeminados, tener pluma, ser gordos, estar calvos, o tener la polla pequeña; que ocultan a sus parejas en las comidas, cenas, celebraciones familiares para evitar estar incómodos, o que abogan por por vivir escondidos en aras de la “discreción”.

No pude evitar acabar llorando porque seguimos siendo ciudadanos de segunda, tenemos que seguir soportando que se nos pisotee y teniendo que pedir permiso para ser nosotros mismos.

El Orgullo Gay es necesario cuando en 76 países ser homosexual sigue siendo ilegal y en 10 de ellos, condenado con pena de muerte. Sigue siéndolo cuando después de lo que ha ocurrido, haya un hashtag circulando tan bonito como #matargaysnoesdelito y nadie lo persiga, como lo que es, un acto de terrorismo y odio.  ¿De veras estamos en un país/mundo en el que te multan por llevar una camiseta con las letras A.C.A.B o te persiguen por twittear contra la corona y esta gente se queda impune?

El Orgullo Gay es necesario cuando tengo que mirar con lupa a qué países puedo ir de vacaciones sin miedo a acabar siendo detenido o ejecutado. Es necesario cuando beso a mi pareja en público y sigo sintiendo ojos clavados en mi nuca. Es necesario cuando voy con un hombre de la mano por la calle y tengo que aguantar miradas y sonrisas socarronas. Es necesario cuando se producen agresiones homófobas todas las semanas que pasan impunes. Es necesario cuando niños de 12 años acaban optando por suicidarse por no aguantar el infierno que es ir cada día al colegio.

Y el Orgullo Gay se celebra 365 días al año. 365 días de batalla y de coraje por la igualdad, el respeto y la visibilidad. Siempre he dicho y diré que me siento privilegiado por ser gay. Por muchos motivos, y uno de ellos es nuestra capacidad como colectivo para reivindicar celebrando. Pero reivindicar celebrando un día al año, no es reivindicar nada.

Una discoteca gay es un lugar de protección,  donde se celebra la diversidad, entendimiento, amor y fraternidad, donde los chicos y chicas homosexuales pueden sentirse seguros, evitar todo malestar. Donde pueden ser ellos mismos sin sentir miradas, juicios, violencia, exclusión…

Es horrible, de veras.

Lamentablemente no estoy viendo miles de banderas gays en Facebook, al igual que pasó con Bruselas o París. No estoy escuchando conversaciones de gente alucinada por lo ocurrido, no estoy viendo hashtags solidarios. Por supuesto que mucha gente está mostrando todo su dolor por lo ocurrido y su solidaridad, pero 50 personas han muerto fruto del odio de una persona y no estoy viendo el diluvio solidario que sí hubo en esos atentados. Atentados contra personas inocentes, del países occidentales libres, exactamente igual que el atentado de ayer. Excepto porque las víctimas de ayer eran homosexuales.

Hoy sólo una persona se me ha acercado en la oficina a preguntarme cómo me siento y no he escuchando ningún comentario al respecto, como sí pasó con París y Bruselas.

Estamos educados en un sistema en el que a los homosexuales no se nos considera ciudadanos de derecho pleno y que prefiere mirar a otro lado antes que aceptar esa realidad. Seguimos siendo incómodos y todo lo que se sale de la zona de confort del heteropatriarcado es ignorado, contenido o atacado directamente.

Mi madre murió hace 13 años, y ayer podría haber visto a su hijo ser asesinado simplemente por amar.

Ayer 50 personas murieron y muchos somos responsables en parte de lo que ocurrió. Podemos actuar de una vez por todas, meditar cada uno de nuestros actos y asumir que todo lo que hacemos tiene consecuencias y que es nuestro deber educar cada día a todos los que nos rodean.

O podemos seguir mirando hacia otro lado.

 

Croquetas, Madres y muerte.

Estoy sentado con Miguel en la barra del Bahiana. Es el primer sábado primaveral de verdad en Madrid este año y Leticia nos ha invitado a unos cuantos para celebrar que ha sido su cumpleaños y que está unos días de paso en Madrid.

Entre croqueta y croqueta, Miguel me dice que el domingo se va al pueblo a ver a su madre, “porque es su día”. Yo tardo unos segundos en caer en la cuenta de que es el día de la madre.  Cuando se lo digo, me dice que es una putada que mi madre muriese cuando yo era tan joven. Y yo me quedo un rato pensando en ello.

Pienso en mi proceso de duelo y cómo veo la muerte y en cómo me ha afectado carecer de la figura de una madre desde los 21 años.

Es cierto que siento envidia cuando mis amigos me cuentan cómo sus madres les inflan la nevera con tuppers o cómo les ceban cuando vuelven a casa por navidad o hacen cosas con ellas. Y me pregunto muy a menudo cómo sería mi relación ahora, como adulto, con mi madre. Pero mientras mordisqueo otra croqueta llego a la conclusión de que estoy bastante orgulloso de cómo he manejado todo esto a través de los años.

Me las he apañado para tener toda una Red de Madres Postizas Adquiridas que hacen las funciones más que bien y que, si bien no son mi madre, me hacen sentir como un hijo más cada vez que estoy con ellas.

Precisamente, mis primeras croquetas las hice siguiendo una receta que me dio María, la madre de Mel, que me llama “hijo” cada vez que me ve y que es una de las personas más majas y sabias que conozco. Son muchas las cenas de verano en su terraza con ella y con Mel, cenando melón con Jamón, hablando de nuestras cosas y dándome más recetas en papelitos rosas escritos a mano.

Estoy leyendo un libro de Rafael Santandreu que me recomendó Ángel y tiene un episodio dedicado a la muerte y el duelo. Cuenta que cada vez que va a un funeral, nunca da el pésame a los familiares sino que dice algo así como “pues vete preparando, porque a ti te queda poco”, con una sonrisa de oreja a oreja. Cuenta cómo la muerte forma parte de la vida y que no tenemos que temerla en absoluto, que hay que aceptar que algunos morimos viejecitos y otros jovencitos y que por el camino, hay que disfrutar de la vida.

Cuando María vino al tanatorio el día que murió mi madre también vino sonriendo. No me dijo que me fuese preparando pero sí me dio un beso y me dijo “¿dónde está la tía? que luchó como una campeona y hay que apaludirle” y entró a la sala donde estaba mi madre a despedirse y presentarle sus respetos. Después de eso, salió con su sonrisa y se sentó conmigo.

La muerte de mi madre fue muy dolorosa, por supuesto, y me llevó tiempo pasar por todo el proceso del duelo. Pero desde entonces, y quizá precisamente por lo prematuro de todo aquello, tengo una relación con la muerte bastante parecida a lo que dice Santandreu en su libro. La muerte llega cuando llega; celebremos la vida con todo lo que conlleva, muerte incluida, y celebremos también a los que se marchan.

Y también celebro a todas mis Madres Postizas, que son muchas más que María. Está Mariló, la mujer más divertida con la que puedes pasar cualquier momento del día, que me da mucho amor y que lo mismo me lleva a cenar, que de vacaciones con su familia. Greta y sus comidas con TODA su familia en su jardín, Tere y las conversaciones telefónicas absurdas vía-Alex. Y por supuesto, mi tía Charo (A.K.A Charini).

Y doy el último trago a la cerveza, el último bocado a la croqueta y decido pedirme otra cerveza, a la salud de todas ellas, salir fuera a la terraza del local, porque hace un sol estupendo, es sábado de un finde de tres días y se trataba de disfrutar de la vida, ¿No?

Feliz día de la madre (con retraso) a mis madres postizas!

Vuestro hijo postizo.

 

Querida Marina

Hola Marina!

Espero que no hayas perdido las esperanzas en mi frágil y kaperucitil persona.

Desde nuestra apuesta/reto la semana pasada he estado dando y dando vueltas a sobre qué escribir, con qué retomar el blog, y cómo volver aquí.

Empecé y empecé borradores, escribí y escribí cosas, pero todas me parecían autentica mierdecita.

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Musas! Dónde estáis?

Al final me di cuenta de que los temas que abordaba de forma más recurrente eran:

  1. Por qué no he escrito estos meses?
  2. Por qué no he escrito estos meses?
  3. Por qué no he escrito estos meses?

Así que estuve rumiando el asunto:

Primero: No tengo tiempo para casi nada.

Esto es un hecho. Fui ascendido (viva y bravo!) y ahora paso muchas más horas en la oficina. Y aunque mi futuro es bastante incierto, estoy muy contento y feliz con mi vida laboral. Y el poco tiempo libre que tengo lo invierto en ver a los amigos, ver series y jugar a la Play.

Segundo: Mi vida es aburrida. Nobody cares.

Últimamente tengo la sensación de que he entrado en una dinámica de aborrecible vida adulta: Duermo-trabajo-como-duermo. Y me cuesta encontrar cosas que, primero, me apetezca contar, y segundo, considere interesantes.

Tercero: ‘Cause Procrastination is my middle name, baby.

Cada vez voy mejorando y mejorando mis notas en la asignatura de Perder El Tiempo Always (PETA). No me malinterpretes, adoro mi Netflix, mi Playstation y lo considero tiempo de calidad. Pero al final siempre quedan cosas sin hacer.

Y creo que estos son los tres principales motivos causantes de mi desaparición blogeril.

Pero luego me paro un rato y digo “Joder Carlos! si tienes mil historias para contar”:

  • Me he mudado a Madrid, dejando atrás mi querido Móstoles. Tengo toda una nueva y capitalina vida para compartir.
  • Comparto piso con un tipo celiaco que enseña a hacer piezas de tren en un instituto y otro que hace panes ecológicos de masa madre y que es director de una compañía de teatro en bicicleta. Literalmente. Con esta información, mi cabeza ya empezaría a pensar en dos némesis terribles viviendo bajo el mismo techo. Como juntar a Aramis Fuster y Belén Esteban en un cubículo e investigar su comportamiento por un agujerito. En serio, eso ya debería dar para entradas a cascoporro.
  • Mi vida sentimental y erótico festiva está siendo dramática y divertida a partes iguales.

Así que, después de darle vueltas, llegué a la conclusión de que, simplemente, me había acomodado y había perdido el hábito de escribir.

Y encima, te descolgaste con esa entrada.

Así que, querida Marina, me arrodillo ante ti. Has ganado el reto. He perdido.

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Como premio a la flamante ganadora. Te propongo que elijas el tema y deadline para mi próxima entrada. Tenemos un trato, hamija?

Espero tu respuesta con ansiedad.

Mientras, dejo esta entrada programada para la hora que WordPress me dice que tengo mis picos de visitas (ja!) y me voy a dormir. Descansa amiguita.

PD: Gracias por dedicarme una entrada junto con Ana Frank, autora de uno de mis, también, libros de obsesión infantil/adolescente.

 

Kaperucito Polish Euro-trip Chapter 1 – El porqué de Polonia

Queridos Cuatro Lectores, muchos quizá no lo sabéis, pero hace un par de semanas estuve con David de vacaciones en la bella Polonia por unos días.

y os preguntaréis ¿Y por qué Polonia? Pues la razón no es otra más que la económica: David se veía jotrileando en algún mediterráneo y paradisiaco destino, mientras yo prefería algo más rural y de interior. Al final accedí a ir a Grecia porque hace casi diez años que estuve y David no conocía Atenas. Pero los billetes eran prohibitivos, así que David tuvo la brillante idea de buscar el billete con destino abierto y allí apareció la oferta más barata: Varsovia.

Yo veía saciados mis deseos de algo relajadito y lejos de señores con pareo y saciaba mis oscuras filias con hombres de Europa del Este y a David parecía cuadrarle también, así que compramos los billetes.

Me hice con una guía y visioné los ‘Españoles por el Mundo’ de Varsovia y Cracovia y llegué a estas conclusiones:

  • Salchichas
  • Idioma Infernal
  • Ocupación nazi
  • Cerveza
  • patata
  • repollo
  • Una especie de raviolis rellenos de mil cosas

Lo siento, pero soy así. La versión gay y barbuda de Echanove haciendo gastroturismo.

De hecho a David pareció encantarle mi concepto de “vacaciones”:

  • Levantarme cuando me lo pide el cuerpo.
  • Nada de carreras por ver, fotografiar y admirar. Quiero ir relahaito. Si se quedan cosas sin ver, ya hay motivos para volver.
  • Las pausas para cervezas, cafés, aperitivos locales y escrutinio de los lugareños desde una terraza han de ser variadas y obligatorias.
  • las comidas, en la medida de lo posible, serán de comida local, tradicional, en sitios que no estén en las zonas estafa-turistas y también con calma y sin tener que empujarnos la comida porque-cierran-la-catedral-de turno.
  • Si los cuatro puntos anteriores se cumplen, suelo ser flexible en el resto de cosas, excursiones y turistadas a realizar.

Así que, sin mucho preparativo mas que reservar un Air BnB para un par de noches en Varsovia, David vino el viernes a casa y nos fuimos pronto a la cama. El día siguiente, a primera hora, Felipe nos llevó al aeropuerto Marujita Diaz Adolfo Súarez – Barajas y nuestras vacaciones comenzaron.

Aquí llega el punto en el que tengo que explicar que David no habla ni papa de inglés y que es un poco paria para las nuevas tecnologías, la era digital y todo esto de la vida 2.0. Pero él se siente muy resuelto, lo cual está muy bien, pero también dio con nosotros, en el aeropuerto de Varsovia, frente a la máquina de venta de billetes de tren. Él pulsando todas las opciones que aparecían en la pantalla en polaco, como si fuera a dar con la combinación secreta que nos diera dos billetes que tuvieran escrito “a vuestro hostal” y conmigo contando hasta cien para no estrangularle y a la vez, mirando un mapa de la red de cercanías para descifrar qué clase de billete teníamos que comprar (ya hablaré en otro momento de mi ineptitud para leer mapas.)

Finalmente conseguí empujar apartar a David fuera de la máquina expendedora, ponerla en inglés y comprar los billetitos de marras. Mientras esperábamos al tren, probamos las primeras delicias locales:

Sabor a mantequilla y sal. Un bello anticipo de lo que iba a ser una dieta muy ligera y suavecita durante el resto de la semana.

Sabor a mantequilla y sal. Un bello anticipo de lo que iba a ser una dieta muy ligera y suavecita durante el resto de la semana.

Y poco después nos metimos en el tren rumbo al apartamento.

Después de un pequeño drama con la no funcionalidad de los mapas descargados de Google y la sensación en nuestras nucas de que nos iban a arrebatar las maletas, los órganos, los empastes y dejarnos en una cuneta a la salida de la estación, conseguimos llegar al apartamento. Menos mal que allí nos encontrarnos con Gregor, El Empotrador Adorable.

Pero ya hablaré de él en la siguiente entrada, esto ya queda muy largo y no quiero aburriros queridos Cuatro Lectores.

Seguiré hablando del apartamento, Gregor y Varsovia en la próxima entrada.

Chao Chaito!

Kaperucito? Oui, Ces’t Moi.

Hola queridos Cuatro Lectores!

¿Qué tal habéis pasado todo este tiempo? Espero que hayáis estado lo mejor posible o incluso mejor y, sobre todo, espero que no hayáis estado esperando ansiosamente una nueva entrada en este, vuestro blog. Porque probablemente ese ansia haya acabado devorando vuestros frágiles huesos.

MÁS DE UN MES sin actualización alguna. ¿Razones? varias y diversas, la verdad. Pero las principales son:

  • Mi desastrosa capacidad para organizarme.
  • Mi pasmosa facilidad para la procrastinación y maravillarme mirando GIF’s de gatitos.
  • Que he pasado más bien poco tiempo en casa últimamente.

Así que, heme aquí con un breve update kaperucitil, primero para demostrar que sigo vivo y segundo, para que sepáis dónde/cómo me encuentro:

Mundo Laboral: 

El cambio de trabajo se produjo. Ha sido un poco locura. Han coincidido mil historias; Migraciones de servicios, bajas de compañeros, migración de todos los aplicativos que se usaban, cambio de todos los protocolos y de la directiva… Todo eso, combinado con Los Fatídicos Tres Primeros Meses en un Nuevo Trabajo, ha hecho que haya sido todo bastante intenso y que me haya costado un poco aterrizar. Pero creo que ya he encontrado mi pequeño huequito en el que acomodarme.

Mundo Sentimental:

Conocí a alguien. Todo muy bello, bonito y “qué ganas tengo de verte”.

Pasado el primer mes, los “qué ganas tengo de verte” se convirtieron en:

  • “estoy muy cansado”
  • “tengo una cena super-importante”
  • “necesitaba tiempo para estar solo”
  • “es que tengo que ir a comprar un cartucho de tinta para la impresora de la GameBoy y me va a venir fatal quedar los próximos quince días, eh?”

Y al final, después de que me soltara el super original “Me gustas mucho, pero es un momento extraño de mi vida”, llegué a la conclusión de que, si de verdad te gusta alguien y quieres verle, encuentras el tiempo y lo ves. EASY LIKE THAT. Así que asumí que o Alguien tiene una madurez emocional no muy desarrollada o, ni le gusto tanto, ni tiene tantas ganas de verme. Por lo que, con todo el pesar de mi corazón, decidí hacerle el trabajo sucio y cortar las cosas, porque él no iba a mover pieza (ni nada) a ningún sitio. Y uno ya tampoco está para que anden mareándolo.

Así que pasados un par de meses, se acabó, como decía aquella. Anduve (y aun ando) algo triste porque el chaval me gustaba bastante y, al menos, parecía algo diferente, así que me hice bastantes ilusiones. Pero lamentablemente, no pudo ser. Aun así, lo poquito que hubo, fue bonito.

Mundo Eterna Lucha contra el Hombre Croqueta:

Retomé el running! y a buen ritmo! estaba corriendo ya casi diez kms cada dos o tres días (viva y bravo!). Digo “estaba” porque la semana pasada salí a correr por Bilbao y acabé con tendinitis. Así que llevo una semanita de reposo, pero mañana vuelvo. Palabrita.

También me he dejado convencer finalmente por Alex y Lolo y sus reptilianos espíritus vigoréxicos y me di de alta en Freeletics. De momento he hecho un entrenamiento y, si bien no me resultó tan abominable como esperaba (seguramente hice todos los ejercicios muy freestyle, por decir algo), hubo algún momento en que noté que iba a vomitar las durezas de los talones por la boca, así que, algo de ejercicio debí hacer.

Además, ya estoy buscando un centro de yoga para retomar mi Amada Actividad Físico/Espiritual.

Mundo Hombre Renacentista de Móstoles:

  • Piano:

Lo toco, de vez en cuando, de veras. Y él se deja tocar.

  • Japonés:

Lo retomé un poco. De veras. Y él a mí.

  • Escribir:

Estoy aquí. De veras. Esto no lo está escribiendo ninguno de mis Minions del Contact Center a cambio de un descuento suculento en La Nevera Roja y la eterna promesa de ser mi favorito.

En definitiva, creo que más o menos sigo igual y bien.

Vosotros qué tal habéis estado, Cuatro Lectores?

Según mis estadísticas sois 673, pero apenas conozco a ninguno! Contadme en los comentarios cómo fue vuestra primavera y cómo se presenta vuestro verano.

besos miles.

Prueba gráfica de que el stress laboral, el desengaño amoroso y la inconsistencia vocacional no han medrado mi lozanía y belleza naturales.

Prueba gráfica de que el stress laboral, el desengaño amoroso y la inconsistencia vocacional no han mellado mi lozanía y belleza naturales.

Me voy a casar.

Hace unos días se cumplían diez años desde que se aprobó el matrimonio entre personas del mismo sexo en España. Diez años!

Ante tal cantidad de tiempo uno pensaría que después de una década la situación de la comunidad homosexual estaría (y me vais a perdonar que utilice esta expresión) “normalizada”.

Hubiese pensado que diez años son más que suficientes para que un país asimile un cambio legislativo y acepte una realidad la cual nadie desconocía pero muchos ignoraban mirando hacia otro lado: el hecho de que existan ciudadanos de segunda a los que se les deniegan derechos constitucionales elementales por su condición sexual.

Pero no es así y no culpo de ello exclusivamente a la población hetereosexual.

Durante las últimas semanas he leído estos titulares:

Los homosexuales, los que más ataques sufren por odio en España.

Cuatro gais son agredidos en plena Gran Vía al grito de “maricones”.

10 neonazis atacan a una pareja homosexual en Madrid.

Y lo peor es que cada vez son más frecuentes.

Lo primero que siento es rabia, impotencia y frustración; lo que le pasaría a la mayoría de la gente, supongo. Pero lo siento, esto no son peleas sin más, no son meras trifulcas, Son DELITOS DE ODIO. Pero las veces que la policía hace el esfuerzo de coger a los agresores, anota su DNI y los deja sueltos de nuevo; dando al asalto el tratamiento de una mera pelea.

Sí, llevamos diez años pudiendo casarnos pero aun existe gente a la que no le parece una atrocidad que estas cosas ocurran. No estoy diciendo ni de lejos que las aprueben o acepten, sólo digo que, siguen (seguimos) mirando a otro lado y pretendiendo que las cosas son de otra manera, para no salir de nuestra zona de confort y no asumir que la comunidad gay sigue sufriendo persecución, burla y ataques. A diario.

Y nosotros somos uno de los países “privilegiados”, en los que no se nos lapida, tira desde campanarios, encarcela para toda la vida, o ejecuta.

Hace 20 años, en España, se pegaba a un maricón, se le humillaba y se le vejaba por su condición y había sonrisas socarronas, silencio y se miraba a otro lado. Ahora hay muchos que ocultan la sonrisa porque es políticamente incorrecta y no toca sonreír, pero siguen mirando a otro lado.

Y vuelvo a lo que decía antes: no es sólo responsabilidad de la población heterosexual.

Para evitar el odio es necesario educar. Y parte de esa educación recae exclusivamente sobre los hombros de la comunidad gay. La gente se lleva las manos a la cabeza porque haya habido agresiones homófobas en la Gran Vía de Madrid. En la Gran Vïa! Pero es que también las hay fuera de la Gran Vía y son igual de graves, o más incluso. Al fin y al cabo, la Gran Vía, por mucho que sea el epicentro maricón de España, no deja de ser epicentro de todo; con una concentración altísima de gente y, por estadística pura, también de locos y gente chunga.

Pero yo, como homosexual, no quiero poder sentirme tranquilo sólo cuando paseo por la Gran Vía, quiero pasear abrazado con mi chico en la Gran Vía y en Viillatortas de Arriba, en cualquier lugar. No sólo hacerlo, quiero hacerlo y no sentir los ojos en mi nuca, no ser el mono de feria en el circo de ningún retrógrado ignorante, no tener que aguantar debates absurdos sobre si debo o no debo poder casarme o tener una familia. La homosexualidad no es un delito, y hace más de dos décadas que dejó de considerarse enfermedad de ningún tipo y no tengo motivo alguno por el que aguantar que se pisoteen mis derechos y que esto se permita con cierta laxitud porque aun no se considere el miedo y el odio hacia los homosexuales algo intolerable, e inadmisible. Sin lugar al debate.

Y respecto al tema del Matrimonio. Digo lo mismo: pago mis impuestos, no soy un delincuente ni un enfermo y tengo que tener exactamente los mismos derechos que cualquier otro ciudadano. No necesito discutir si debe o no debe llamarse “matrimonio”. La palabra “matrimonio” no pertenece a la Iglesia. De hecho nació antes que el matrimonio religioso y era algo eminentemente civil y pagano, antes de que la religión lo monopolizara. Ajeno a con quién se acostaban o dejaban de acostar los contrayentes. Y, de hecho, las relaciones homosexuales no eran condenadas, castigadas ni juzgadas entonces.

Y parte de esa educación a la sociedad de la que hablaba es nuestra responsabilidad. Apenas se ven matrimonios y familias gays y lesbianas en TODOS los ámbitos. Sin un poso de vergüenza y fuera de las cuatro calles del centro de las grandes ciudades. Matrimonios o parejas gays besándose en los parques, de la mano en el supermercado, hombres hablando abierta, tranquila y naturalmente de su marido y mujeres de su esposa, en el trabajo, en el taller mecánico, en la consulta del médico…

Creo que esa es la educación que tenemos que dar al resto de la población, mostrarles a diario que las parejas gays EXISTEN. Existen más allá de la Gran Vía y existen más allá de los cuatro estereotipos que compran y vendemos. Estamos entre vosotros y venimos a comernos a vuestros hijos llevamos una vida exactamente igual a la vuestra. También tenemos un padre que se hace mayor, una hija que no come, un hijo que no estudia, una madre batallando contra un cáncer o una abuela con alzheimer. Somos iguales y por eso merecemos los mismos derechos y el mismo respeto.

Y yo, personalmente, sí, sí quiero casarme, sí me gustaría tener hijos, y la casa con huerto y uno o dos perros. Y no, no estoy cayendo en el absurdo y obligatorio discurso del heteropatriarcado y convirtiéndome en un eslabón más en el engranaje al que nos quieren someter y bla bla bla. Quiero casarme porque me gustaría, porque, tal y como me han contado muchos amigos que lo han hecho, hay algo que cambia, aunque lleves diez años viviendo con tu pareja sin haber estado casados. Porque me gusta la idea de hacer algo bonito con la persona a la que amo como símbolo de sello de nuestro amor y compartirlo con mis amigos y la gente que quiero. Y no entiendo por qué parece que haya que avergonzarse de eso.

Y porque creo que tengo el deber de hablar de mi marido a todo el mundo y colaborar de alguna manera a que dejemos de vivir acomplejados por nuestra situación y con la necesidad de buscar vías alternativas cuando a veces, la más fácil es la que realmente funciona. Y poner un grano más de arena para educar a la sociedad e intentar hacer un lugar mejor para la gente en mi situación y la que venga detrás.

Y porque me gustan las bodas, leñe.

La foto la hice en la boda de Luisito y Joaquín. Una de las parejas más bonitas, nobles y valientes que he conocido jamás.