Felisa

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La vida de Felisa no fue fácil. Fue, como muchos de los de su generación, una de esas niñas que tuvieron que empezar a trabajar con poco más de 10 años y que tuvieron que irse fuera de casa poco antes de cumplir los 15. Apenas fue al colegio y tuvo que aprender a leer y escribir por su cuenta.

jA veces tengo la sensación de que la conocí cuando ya se había desencantado de la vida.

Felisa apenas se permitió tener lujos, caprichos o se dio atención a sí misma durante el tiempo que la conocí. Quizá el único capricho que se dio fue el tabaco. Kaiser. Ese tabaco negro que tanto odié y que tan compulsivamente fumaba, casi uno detrás de otro.

Era orgullosa, mucho. De ese orgullo un tanto insano; el que no te permite reconocer un error o pedir perdón. Esa es una de las cosas que menos me gusta haber heredado de ella. Estoy consiguiendo corregirlo, aunque me ha llevado casi 30 años hacerlo.

Siempre caía bien, y tenía el don de ser muy divertida, con todo su amargor. El amargor que conocíamos los que vivíamos con ella. En su capilla ardiente recuerdo a mi prima Natalia llorando desconsolada mirando a través del cristal. A mí me conmovió mucho; ver a una niña de apenas 15 años llorando así por su tía. Mi tía me dijo “quería mucho a tu madre”. Esa era una de sus virtudes, se hacía querer.

Supongo que es algo que nos pasa a casi todos, ¿no? Tu madre tiene el don de sacarte de quicio y sin embargo, a todos tus amigos les cae bien y tú no entiendes nada y te cabrea. Y luego ves lo bien que te caen los padres de tus amigos y lo mal que ellos les tratan y te sientes incómodo y violento. Porque no entiendes que les traten así y porque te das cuenta de que tú tratas igual a los tuyos. Luego pasan los años, las piezas encajan, te haces mayor, entiendes lo que eras como adolescente y entiendes que tus padres simplemente lo hacían lo mejor que podían. Y por eso tu madre caía bien a tanta gente.

Y eso te lleva a preguntarte cómo te llevarías ahora con ella si estuviese viva.

Cuando le dije que era gay, le jodió. No le hizo gracia. Era muy conservadora y ya lo dije: muy orgullosa. No iba a permitirse mostrar debilidad. Su respuesta fue “¿y a mí qué?” Como si no fuera con ella. Luego, en nochebuena, invitó a “mi amigo” a pasar la noche con nosotros. Así era ella, era su manera de mostrarte que, en el fondo, te aceptaba y te quería como eras. Tenía esa forma silenciosa de decirte “ya estamos bien”.

Quizá ese amargor que conocimos venía derivado de todos esos sacrificios y de privarse de tantas cosas: Nunca cogió un avión. Nunca viajó fuera de España. Apenas vio el mar. Siempre se vestía con nuestra ropa cuando dejábamos de ponérnosla. Al final quizá se creó una burbuja, con su casa, sus tareas, su tabaco y su día a día. En la que su orgullo le impedía dejar entrar a nadie y en la que nuestro orgullo nos impedía querer entrar. A veces parecíamos 5 desconocidos bajo el mismo techo.

Por eso nunca supe qué se le pasaba por la cabeza cuando le diagnosticaron el cáncer hace 18 años. Había enterrado a su padre y a su hermano, por culpa del cáncer. Cuando 3 años después empezaron a venir los paliativos a casa la escuché decirle por teléfono a su amiga Jacinta “están viniendo los paliativos a casa, eso significa que ya no hay nada que hacer”. Soltando una risita apagada, intentando darle la mayor levedad posible a lo que acababa de decir. Felisa, siempre sacrificándose, siempre dejándose a sí misma para el final, siempre ocultando el dolor.

Eso es algo que también hemos aprendido muy bien de ella.

Yo tenía 18 años y estaba muy atolondrado cuando le diagnosticaron su cáncer de mama. Yo sí estaba dándome caprichos y poniéndome el primero en la lista. No fui muy consciente de todo, la verdad. Tampoco sé muy bien hasta dónde me estaba permitiendo serlo.

Cuando Juan me dijo que no quería tener nada serio conmigo me derrumbé. Me mandaron del trabajo a casa porque sólo lloraba y lloraba. Ella entró en mi cuarto, con su cigarro, se quedó de pie, abrazándome mientras yo seguía llorando sentado en mi cama. Me preguntó qué pasaba, le dije que mi novio y yo habíamos roto.

— “¿Tiene remedio?”

— “no”

— “Pues lávate la cara y ven a la cocina a ayudarme a cortar judías” (otro movimiento silencioso, marca de la casa).

Después, cuando fuimos al médico y le dije que no podía dejar de llorar, ella le explicó que le habían diagnosticado un cáncer, que no creía que fuera a curarse y que yo era muy joven. Yo me avergoncé.

Era uno de esos pocos momentos en que mi madre se permitía bajar la guardia, por mí. Y yo estaba ahí, permitiéndome perder los nervios por un tío.

Luego, tuve que cuidar de ella y tomé toda la consciencia que se puede tomar de la enfermedad. Toda la consciencia que te puede dar tener que hacerte cargo de la casa, tener que ayudarla a ir al baño, tener que ayudarla a caminar cuando ya no podía, o tener que vestir su cuerpo muerto cuando venían del seguro para llevársela al tanatorio.

Un intensivo de consciencia.

Felisa tuvo que padecer la enfermedad que mató a su padre y su hermano. Estando enferma tuvo que meter a su madre demenciada en una residencia y probablemente tuvo que asumir que esa había sido su despedida. Las dos enfermas y dejándose atrás para, quizá, no volver a verse. Felisa No conoció a sus nietos, no fue a la boda de su hija y tuvo que marcharse de este mundo sin haber llegado ni a los 60.

Hace años cogí el coche y fui con Miguel al pueblo. El pueblo en que nació y se crió y en el que mis hermanos y yo pasamos todos nuestros veranos. Desde que la abuela fue a la residencia la casa había estado cerrada, durante muchos años. El tejado se estaba viniendo abajo. Pero quería entrar y ver cómo estaba todo. Las telarañas se habían adueñado de los rincones, los cuadros y las fotos seguían ahí, cubiertos de polvo, todo parado en el tiempo. Pasé al baño y ahí encontré el bote eterno de laca Nelly de mi abuela y un cenicero. Un cenicero con una colilla, una colilla de Kaiser, inmaculada, entera, y me eché a llorar.

Por lo irónico y lo macabro que puede ser que una colilla que no se ha alterado en más de 10 años te de un bofetón sobre lo temporal y breve que es la vida, sobre lo que puedes echar de menos a una persona, hasta a su odioso tabaco, y sobre cómo nuestras vidas siguen y siguen y caminamos hacia adelante, aunque nuestros recuerdos puedan estar anclados a una casa, o incluso una colilla.

Un beso, mamá.

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Lo mejor de enero y febrero 2018.

¡Hola queridos cuatro lectores!

¿Qué tal?

Después de la última entrada, quiero dejaros claro que yo ya estoy mejorcito. Han sido unos meses de mucho mirarme a mí mismo y lo que me rodea, (y medicación jajaja), y han dado frutos bastante buenos. Pero eso será materia de otra entrada! Hoy vengo aquí a hablar de mi libro a contaros algo que llevo un par de meses queriendo hacer pero al final no he hecho, así que os lo pongo aquí comprimido en un .zip de las cosas que más me han gustado estos dos meses.

La idea la saqué de Lavendaire, una youtuber que tiene un canal de crecimiento personal. Estaba suscrito a su canal, aunque ya me borré porque me resultaba un poco cargante de más, jajaja, pero hacía una cosa que era resumir lo mejor de cada mes, las cosas que más le habían gustado, etc… Empecé a anotar en mi Bullet Journal todas las cosas que me gustaban cada mes, con la intención de contároslo. Así que bueno, aquí os van! Las de dos meses, 2×1 :).

Hábitos:

  • BULLET JOURNALING.
    Como muchos sabéis, empecé un Bullet Journal este año. Llevaba como dos años queriendo hacerme uno y nunca lo hacía, así que mi baja médica fue la excusa perfecta para ponerme a hacerlo aprovechando el tiempo en casa. El resultado está siendo muy bueno. Por un lado, el volver a la planificación y organización “analógicas” de alguna manera me está haciendo ser menos productivo y me está haciendo tener más presentes las tareas y lo que quiero hacer. Por otro lado, el hacerlo a mi gusto y escribiendo y dibujando todo desde cero está despertando la parte más creativa de mi cabeza que estaba oxidada. He vuelto a dibujar, retomado la música y aunque parezca de coña, en gran parte se lo debo al Bullet. Podéis ver fotillos del bullet en mi Instagram (lo tenéis linkado a la derecha) y espero ir subiendo entradas sobre ello también aquí.
  • MORNING PAGES
    También en el canal de Lavendaire descubrí las Morning Pages. Básicamente consiste en tener un cuaderno en el que escribir 2 ó 3 páginas cada mañana. Lo que te venga a la cabeza, cualquier cosa. Se trata un poco de “vomitar” lo que tengas en la cabeza para arrancar la mañana con la cabeza limpia de ideas y la verdad es que, también funciona. Además tiene también algo de función de diario y es bastante guay releer pasajes.

Ropa:

Llevo un tiempo un poco obsesionado con intentar comprar productos lo más éticos y ecológicos posibles. Esto a veces es un poco problemático, porque no es fácil, pero poco  a poco voy encontrando tiendas que están muy bien.

Estos dos meses me he comprado pantalones de Capitán Denim y una sudadera de Two Thirds.

Ambas tiendas están en España (aunque las prendas de Two Thirds se hacen en Portugal) y promueven una producción local y ética. Yo estoy encantado con lo que he comprado. Me apliqué la máxima de que siempre que pueda, compraré como un rico y cuidaré como un pobre. Tenemos posesiones a montones, de calidad chunga y dudosa. Prefiero comprar artículos más caros pero que sepa que son de mejor calidad, respetuosos y éticos. Tener poco pero bueno. 🙂

 

Series y pelis:

De todas las series que he visto estos dos meses, os recomiendo:

  • Devilman Crybaby.
    Es un anime un tanto chungo y sangriento pero con una historia que te tiene enganchandito según van y van avazando los episodios. Muy recomendable.
  • 1 Million Yen Women.

    Este Thriller japonés es sencillamente buenísimo. Casi desde el primer episodio te tiene enganchado y no cae en las pasteladas de las que adolece muchas veces la producción televisiva japonesa. Se nota que es una producción propia de Netflix. Para mí un 10.

  • Grace & Frankie.
    Se estrenó la 4º temporada de esta serie a la que sencillamente adoro y no pude evitar devorarla, os la recomiendo a todos. Todo lo relativo a esta serie es una maravilla, los personajes, sus relaciones, las tramas. Jane Fonda y Lily Tomlin que están tremendas… Es una de mis series favoritas.
  • RuPaul Drag Race All Stars – Season 3
    No voy a decir nada más de RuPaul que no haya dicho ya. De veras, ved el programa.

Podéis ver todo en Netflix.

Libros:

Maus – Art Spiegel.

Sonso y Vane me regalaron este libro hace 10 años y hasta ahora no he sacado tiempo/me he acordado de leerlo. Llevaba mucho tiempo queriendo cogerlo, especialmente después del viaje a Polonia, y la verdad es que es una pasa, no me extraña que se llevase el Pulitzer.

Maus cuenta la historia de una familia polaca judía durante el holocausto nazi a través de las historias que el padre del autor le cuenta. No sé, desde que estuve en Polonia y especialmente en Auschwitz, en cierto modo siento aquello como muy cercano. Y leerlo me volvió a conectar con ese viaje, con todo lo que visité y sentí y me ha resultado muy emocionante.

Música:

Una de las cosas que más feliz me han hecho estos dos meses en lo musical es que POR FIN el catálogo de mi amada 宇多田ヒカル (Utada Hikaru) está disponible en Spotify España y ya no tengo que hacer malabares transfiriendo archivos entre iTunes y Spotify para escuchar su música en el móvil. (Viva y Bravo!).

Como soy un amor, os he creado una playlist para quien quiera darle una oportunidad.

Adicionalmente, si queréis saber qué es lo que más he escuchado en enero y febrero, aquí tenéis sus respectivas playlist:

Y bueno, si tengo que contaros canciones o discos con los que haya estado especialmente obsesionado:

  • Canciones:

    Diane Birch – The End.
    La Casa Azul – El Momento.
    Joan As Police Woman – Tell Me.
    Troye Sivan – My My My!
    TAEYEON – I got Love.
    Papaya – ¡Ay, Mujer!
    IU – Jam Jam.
    Nariaki Obukuro (小袋成彬) y Utada Hikaru (宇多田ヒカル) – Lonely One.
    Tinashe – No Drama.
    Kimbra – Human.
    Takkyu and Tavito – Konyadake.
    Mon Laferte – Antes de Ti.
    Cvrches – Get Out.
    Nathy Peluso – La Sandunguera.
    Ravyn Lenae – Sticky.
    A-mei Chang, Eve Ai y LaLa Hsu – 傲嬌.
    Belle & Sebastian – Poor Boy.
    Greg Laswell – What Do I Know?
    Tinashe – Faded Love.
    Frank Ocean – Moon River.
    of Montreal – Paranoiac Interval/Body Dysmorphia.
    Janelle Monae – Make Me Feel.
    Little Boots – Shadows.
    Mac DeMarco – On the Level.

  • Discos:

    ‘Record’ de Tracey Thorn.
    ‘In Tongues’ de Joji.

Y de momento aquí lo dejo.

Hablamos prontito!

 

Soy uno de cada cinco.

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Llevaba semanas queriendo escribir sobre esto. Pero no sabía muy bien cómo aproximarme, cómo contarlo, cómo poner por escrito todo lo que sentía y se me pasaba por la cabeza.
Y lo seguía y seguía postergando.

Como ya os dije, el año pasado fue difícil. No sé muy bien cómo pasó. O quizá sí, pero preferí mirar hacia otro lado mientras la situación fuese “soportable”. Fuera como fuese, en algún momento del año empecé a notarme a medio gas. Tenía días que me resultaban especialmente pesados, o me encontraba triste sin razón aparente.

Ya he padecido previamente un episodio de depresión y sabía cómo era. Además, yo ya la había superado hace muchos años. Así que pensé que sólo estaba teniendo días tontos, puntuales. La tristeza es un sentimiento lícito, y sabía que después de esos días, llegan días mejores.

Pero algunos días tontos empezaban a ser días angustiosos. Y pasaban de ser puntuales a ser relativamente frecuentes.

Con todo y con eso, intenté seguir teniendo las riendas de todo, incluidas mis emociones (como si las emociones se pudieran controlar). E ir manejando y resolviendo todos los frentes abiertos de la mejor manera posible.

Dedicaba 12 horas diarias a trabajar; salía de casa a las 8:00 de la mañana, tardaba una hora en llegar a la oficina, estaba allí 9 horas, que siempre eran algo más, y acaba llegando a casa a las 20:00 de la tarde. Llevaba así desde finales de 2016 y no tenía tiempo ni de poner una lavadora en condiciones. Así que, cuando vi que empezaba a pesarme demasiado, hablé con mi jefe y acordamos que hiciese la mitad de mi jornada desde casa. Genial, una cosa menos.

Durante el año han pasado otras cosas, en mi entorno familiar que son un buen marrón en términos generales. No voy a entrar en detalles, pero al final eran también cosas que acababan vampirizando la energía de una forma u otra, pero lamentablemente estaba fuera de mi alcance el poder resolverlas. Así que asumí que no eran mi responsabilidad. Otra cosa menos.

Fran sigue en Las Palmas. Y la distancia pesa. Nos vemos bastante a menudo pero, evidentemente, nos gustaría vernos más. Por eso está haciendo todo lo posible para poder trasladarse a Madrid. La burocracia del traslado no es asunto nuestro, así que, una vez más, si no puedo controlarlo, no debe pesarme. Sólo tengo que ser paciente.

En resumidas cuentas, la teoría estaba aplicada a la perfección. Todo el manual anti-angustia aplicado y yo esquivando cornadas.

Pero a veces la teoría no es suficiente, y seguía encontrándome cada vez peor y peor.

El mes de diciembre fue horrible. En mi empresa estábamos cambiando de oficinas y durante el mes estábamos trabajando desde casa. Día sí, día también, me encontraba a mí mismo, sentado delante del ordenador, llorando. Totalmente incapacitado, no era capaz de tomar decisión alguna, de hacer alguna tarea a derechas. Miraba correos y correos y no sabía ni lo que leía. La angustia era tal que hasta me dolía el pecho a veces. No podía concentrarme ni hacer las tareas más sencillas correctamente.

A nivel personal, había llegado a un nivel alto de dejadez; llevaba casi tres meses sin cortarme el pelo. Se me habían ido rompiendo pantalones y llegué a un punto en que sólo me quedaba uno que podía ponerme. Y me daba igual. Y lo mismo con cocinar o prepararme algo decente para comer. Tiraba de preparados y de escarbar en la nevera y los armarios. No me apetecía salir ni ver a casi nadie.

Y el mes avanzaba y con él, mi malestar. o bien no dormía bien por las noches, y cuando lo hacía, no me despertaba con la sensación de haber descansado, o caía inconsciente en la cama de puro agotamiento. El menor contratiempo, ya fuese tener que llevar a la perra al veterinario porque tenía diarrea, o llamar al casero porque nos había llegado una factura que no era nuestra, me generaba una inquietud y un nerviosismo insoportables. En navidades, ya casi no podía comer. Tenía el estómago cerrado por la angustia que sentía. En nochebuena aprovechaba los paseos de Sookie para llorar mientras caminábamos y que mi familia no me viese llorando.

Ahí ya decidí que era hora del ir al médico. Me recetó los pertinentes antidepresivos y ansiolíticos y me propuso cogerme la baja. En ese momento gente de mi equipo estaba de  vacaciones y no quería estropear las navidades de nadie, así que no la cogí. Esperando que la medicación me ayudase a retomar un poco el ritmo.

Pero no, pasado Reyes tuve que coger la baja, porque ya no podía más, estaba exhausto.

Y aquí estoy y aquí sigo. En casa de baja.

Esta es la que podemos llamar la cara “sintomática” de lo que me ha pasado y de estar deprimido. Luego está la otra. La de los pensamientos, los tormentos, el “run run”.

El cogerte la baja con miedo porque piensas que quizá tus jefes no lo entiendan o que tus compañeros te critiquen por tener que hacerse cargo de tu trabajo mientras tú estás en casa “descansando”.

La sensación de inutilidad por no ser capaz de hacer las cosas más básicas o sobrellevar de una manera decente lo que (parece) el resto de la gente hace con total facilidad.

La asfixia por ver que estás metido en un bucle en el que no quieres estar y no sabes cómo carajo salir de él.

El sentirte idiota cada vez que alguien, con la mejor de las intenciones, intenta animarte de la mejor manera que puede y tú te sientes estúpido por no ser capaz de ver las cosas de una manera tan sencilla. 

El miedo a que tu cita (dentro de dos meses) en Salud Mental sea como aquella que tuviste hace tantos años que se redujo a “tienes que tomar medicación hasta que estés mejor y adiós muy buenas”. Por parte de un psiquiatra que ni se molestó en mirarte mientras te hablaba los 5 minutos que estuviste en su consulta.

El pánico a que, ya que has estado deprimido dos veces, puede que tengas “cierta tendencia” y esto pueda convertirse en algo cíclico.

El obligarte a salir de la cama aunque te cueste tanto como hacer tres saltos mortales.

Este bucle:

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La frustración por la incapacidad de explicar cómo te sientes porque no eres capaz de explicártelo ni a ti mismo.

No reconocerte y entrar en pánico pensando que quizá éste vaya a ser “tu nuevo yo”.

El puto tener que estar feliz siempre, a toda costa, porque es lo que hay que ser.

La vergüenza de tener que explicar por qué estás de baja.

Los comentarios y miradas después de explicar por qué estás de baja.

Y esto os lo cuento yo, que sé de sobra que la depresión es una enfermedad más, de la que no hay que avergonzarse y que, como cualquier otra, requiere tiempo, tratamiento y trabajo. Imaginad alguien que esté en el otro lado; el de la gente que no se permite estar triste, el de la gente que no quiere admitirlo, el de la gente que no es capaz ni de darse cuenta.

Ayer vi, por casualidad en Twitter, que el programa de Salvados de este domingo fue precisamente de esto, de la depresión y del estigma que la acompaña. Y me pareció una casualidad guay, y además, mi querido Iván Ferreiro participaba en el programa. El episodio se llama “Uno de Cada Cinco” Y vi la mitad del episodio ayer y hoy la otra.  Y bueno, me he dicho, “deja de darle vueltas, escríbelo, como te salga, escríbelo, publícalo y ya está, hazlo”. Y aquí lo tenéis.

Así que, aquí estoy, deprimido. Escribiendo que estoy deprimido. Que estoy trabajando para curarme, estoy descansando, paseando con mi perra, escribiendo mi bullet journal (véase la fotito), retomando el japonés, la música, recordando y volviendo a acariciar las cosas que me hacían sentir vivo y con las que, de alguna manera, había perdido el contacto.

Estoy bien. Esto es una carrera de fondo, y sé que no estoy curado y que me va a tocar seguir lidiando con muchas cosas. Pero soy afortunado por tener cerca de mí a mucha gente muy especial que me quiere y que se preocupa por mí y que me ayuda con todo esto. Por esto sé que estoy bien, porque sé que tengo ayuda y que voy a salir de esta, otra vez.

Pero hay mucha gente que se siente muy sola, que se oculta, que no sabe cómo gestionar sus emociones y que tiene que sufrir muchas cosas. Así que, no sé, simplemente, si estáis leyendo esto, si en cualquier situación, tenéis que escuchar la típica conversación en que se pone en duda cómo o cuánto de deprimido está un compañero de curro que está de baja, o estáis tomando unas cervezas y alguno de vuestros amigos hace el típico comentario de listillo tipo “lo que tiene que hacer es dejarse de tonterías y salir” (o derivados). Los que siempre tienen algo que opinar porque alguien vaya al psicólogo o tenga que tomar medicación. O cualquier comentario por el estilo. Estaría bien que les recordaseis que una persona deprimida es una persona enferma, como la que tiene una hernia, diabetes, cáncer o hipertensión. Y que, si no van a aportar nada productivo, quizá primero deban informarse y, cuando puedan ser de ayuda, actuar. Seguro que sus amigos/familiares deprimidos se lo agradecerán.

Y por último, de nuevo, gracias a todos los que estáis conmigo y os preocupáis por mí y me dais vuestro cariño, esté o no esté deprimido. Sois el otro motor que me mueve a salir de esto.

Un beso gordo.

 

.C.

 

Si alguien quiere verlo, el episodio de Salvados está aquí.

 

 

 

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2017

Queridos cuatro lectores,

 

Llevo eones sin publicar.

 

2017 ha sido y está siendo un año complicado en muchos aspectos. Pero sigue quedando la música. La música siempre está ahí.

Aquí os dejo las 100 canciones de 2017 que más he disfrutado, por una razón u otra. Hay alguna más que se ha quedado fuera porque no está disponible en Spotify España, pero bueno, la inmensa mayoría está aquí.

Ahora mismo me voy a dormir, dejo esta entrada programada para mañana.

Prometo contaros algo más antes de que acabe la semana

Un beso.

 

.C.

Dulceida, La Vecina Rubia y las profesiones.

Ayer La Vecina Rubia, una humorista famosa principalmente en Twitter y redes sociales, publicó este tweet donde corrige las faltas de ortografía de Dulceida, otra famosa en redes, influencer y youtuber:

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Lo único que sé de Dulceida que tiene un canal de Youtube, hordas de fans, un perfume propio y un par de vídeos suyos que vi por casualidad, y a La Vecina Rubia la seguía hace tiempo en Twitter porque me hacía gracia.

Dulceida me pareció maja. En lo poco que vi me pareció que daba un un mensaje bastante desenfadado, buenrollista y alejado de lo que yo pensaba de una “influencer” y además, la muchacha está casada con una mujer y me parecía que daba una visibilidad guay de cara a las generaciones más jóvenes.

Me hacía gracia lo que publicaba La Vecina Rubia. No me parecía que fuera mucho más allá de las coñas y el stalkeo de guasa a Jon Kortajarena, pero bueno, me divertía.

A lo que voy es que no me parecían dos productos muy diferentes; personajes famosos en redes sociales, que viven de eso y explotan su marca. Poco más.

Pero esto me pareció una chorrada bastante soberana. Primero, porque Dulceida, independientamente de lo bien o mal que sepa escribir, probablemente escribió rápido y de cualquier manera un texto en su IG stories, solamente para dar un mensaje. Sin dar importancia a la forma ni a la redacción. Cada uno podemos tener una opinión al respecto, pero no deja de ser su Instagram y la chavala puede publicar y redactar como le salga de sus santísimas narices. Además, salvo el imperativo con erre (y ya estamos viendo que eso está cambiando en la RAE), el tema de la puntuación y la acentuación me parece bastante leve en un texto y un medio como el que era. De hecho, muy poca gente abre ya con signos de puntuación en la mayoría de textos que escribe.

Pero no, se montó gorda.

Por un lado, hordas de gente se dedican a vapulear a Dulceida por ser una analfabeta y “el desprecio que hace de la educación”.

Y por el otro, otras hordas de gente se dedican a vapulearla por decir que se va de vacaciones a descansar “cuando su profesión es no hacer nada y vivir en unas permanentes vacaciones”.

Y además luego leí más tweets de La Vecina Rubia, con todo condescendiente o cosas como esta:

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Y entonces ya empecé a mosquearme un poco. Primero por la bilis clasista que se estaba vertiendo en contra de la muchacha por ser “una analfabeta”.

Segundo, porque la gente debe pensar que los vídeos que hace Dulceida se preparan, guionizan, graban y editan solos, que sus estrategias de marketing se piensan solas, que los acuerdos con marcas comerciales se negocian solos, que la preparación de maquillaje, vestuario, etc para las fotos que sube a redes sociales se hacen solas, que ella se levanta cada mañana y todo lo que aparece en sus redes y todos los ingresos que tiene, llegan solos, que ella no mueve un dedo.

Todos creen que porque la chavala ha conseguido vivir de lo que le apasiona sin tener estudios (reglados) y que haya dicho que no cree que sean imprescindibles para triunfar les da derecho a machacarla y tratarla como si fuera un ser humano de segunda o tercera categoría. Sólo por envidia.

Además, la gente qué piensa? que una chavala se levanta una buena mañana dice “voy a ser influencer” y al día siguiente tiene 1.300.000 Seguidores? Pues mira, NO.

Esta chica habrá tenido que ESTUDIAR, sí, estudiar, y mucho. Habrá empezado como casi cualquier youtuber, grabando videos churretosos y horribles desde una habitación de su casa y habrá tenido que:

  • Estudiar cómo grabar y operar una cámara de vídeo.
  • Estudiar y empollar muchos vídeos para aprender lenguaje, ritmo, edición y montaje de vídeos para youtube.
  • Estudiar y aprender a manejar programas de edición digital y de vídeo.
  • Estudiar y aprender técnicas de marketing digital.
  • Estudiar y aprender la trayectoria y técnicas de otros influencers.
  • Estudiar y aprender tendencias, moda, dedicar horas a conocer la moda y el mercado de cada momento.
  • Estudiar y aprender cómo negociar contratos, redes de contactos, networking.

Y estas son las 4 cosas que se me ocurren así, de primeras, que estoy seguro que habrán tenido que ser muchas más. Por amor de Dios, esta tía no es una influencer, es una puta empresa andante, y eso requiere MUCHO TRABAJO Y MUCHO ESTUDIO.

Y para mí, sí, es una profesión.

E independientemente de todo esto, ella es dueña de su vida y si quiere irse 15 días de vacaciones, desconectar de todo lo que es su profesión, estar hecha una adefesia descansando en la playa y no hacerse fotos con gente con esas pintas porque vive de su imagen, pues honestamente, me parece lo más lógico del mundo y ni es que esté renegando de sus fans, ni nada parecido, simplemente no quiere que le hagan fotos. A lo cual tiene todo el derecho del mundo. No está diciendo que si se le acercan vaya a tirarles a los tiburones, no está diciendo que no va a hablar con nadie, sólo dice que no se hará fotos. Relajaos.

Y lo que más me ha llamado la atención es que, como siempre en este país, se lapide a la chavala que ha conseguido triunfar, vivir de lo que le gusta y crear una empresa de su pasión y, sin embargo, muy pocos se dedican a meditar por qué se aplaude a una persona que, sin dar la cara y amparada en un personaje e identidad ficticios, de la que no conocemos mérito ni estudio alguno tampoco, utilice una captura para conseguir likes, retweets y favs a costa de fomentar el vapuleo a otra persona que, por lo poco que he visto, creo que destila bastante mejor calidad humana que la Rubia en cuestión.

Por cierto y por último, no sé cuántas horas diarias de duro trabajo y esfuerzo laboral dedicará La Vecina Rubia a redactar sus tweets o si le han pedido algún tipo de formación específica o título para vender cuadernos tamaño cuartilla a casi 10 euros (más gastos de envío) en su tienda online.

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Quizá debería centrarse más en sus coñas acosando a Jon Kortajarena y dejar a los demás desarrollar su profesión como ellos quieran.

Hasta hoy la seguía en Twitter (y no a Dulceida) y sé que un seguidor más o menos no significa mucho. Pero fíjate, desde hoy, La Vecina Rubia ha perdido un Follower. Porque las leccioncitas y la condescendencia, fomentando que machaquen a una persona sólo para ganar likes. Lo siento, pero NOPE.

El Meme de Marina – 2016 Edition

Hola Queridos Cuatro Lectores!

 

Feliz año! (sí, ya, en febrero).

El año pasado olvidé hacer El Meme de Marina; si bien tenía intenciones de hacerlo y publicarlo.

He de decir que el primer año que lo hice, bastantes de las cosas que quería/pedía al nuevo año legaron  y ocurrieron. Y 2016, en el que no hice el meme, fue bastante catastrófico: murió mi abuelo, varios tíos, familiares de amigos cercanos, mi empresa cerró, perdí mi trabajo… Un cuadro, vamos. Así que, empezando a creer en el poder místico del Meme (sin ser yo nada de eso), he decidido no dejarlo pasar este año.

Ya, lo sé, debería haberlo publicado antes de que acabase 2016, pero no soy Miss Procrastiantion of the Millenium por nada.

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Quizá empiezo a tener un poco difusos los recuerdos de 2016 y me deje algo en el tintero pero ahí vamos.

 

1. ¿Qué hiciste en 2016. que nunca habías hecho antes?
VIAJAR A JAPÓN. YO SOLO.

Creo que es un hito bastante remarcable. ¿No?

Irme a vivir solo compartir piso. También hice (¿jugué a?) paintball, bastante divertido —y doloroso—. Ser representante de los trabajadores en el ERE. Conseguir ver conciertos de Iván Ferreiro y Maga después de ser seguidor suyo durante siglos. Ver y vivir una temporada de Rupaul en tiempo real y no con años de retraso. Ir una Feria de la Tortilla y a múltiples y genuinos mercados medievales (¡hasta pagué con maravedíes!). Comer Raxo. Empezar a hacer Ashtanga Yoga.

2. ¿Mantuviste tus resoluciones de Año Nuevo, y harás nuevas?

Como ya dije el año pasado, no suelo hacer resoluciones de Año Nuevo. así que, NO.

3. ¿Se casó alguien cercano a ti?

Nope.

4. ¿Nació alguien cercano a ti?

Nope.

5. ¿Murió alguien cercano a ti?

2016 ha sido El Año de la Muerte. Murieron todos mis tíos maternos que quedaban vivos, murió mi abuelo paterno, murió el abuelo de Ida… Tocaremos madera para 2017.

6. ¿Qué países visitaste?

JAPÓN

7. ¿Qué te gustaría tener en 2017 que no has tenido en 2016?

Capacidad para entrenar/estudiar de forma continuada, quizá…. Constancia, vamos.

8. ¿Qué fechas de este año permanecerán en tu memoria?
14 de abril. Las vacaciones de verano con la pandilla. Todo noviembre en Japón. La Feria de la Tortilla de Betanzos.

9. ¿Cuál es tu mayor logro del año?
Haber sido el último empleado en dejar La Nevera y echarle el cierre tuvo una carga simbólica bastante grande, junto con haber estado sentado en la mesa de negociaciones defendiendo a mis compañeros y sus intereses. Viajar a Japón solo. (Lo sé, me repito, pero seguramente estará presente en todas las preguntas, get over it).

10. ¿Cuál ha sido tu mayor fracaso?

There are no failures, just lessons… La verdad es que no recuerdo ninguna cagada. Quizá el enorme y sonoro pedo que se me escapó el otro día en yoga y que se escuchó hasta en Tokyo. Pero creo que eso ya ocurrió en 2017….

11. ¿Has sufrido una enfermedad o herida?

Nein.

12. ¿Qué ha sido lo mejor que has comprado?
Los billetes a Japón. Las entradas de los conciertos de Ferreiro y Maga. Un somier (finally). Mi camiseta de Alyssa Edwards. Una crema hidratante para la cara con baba de caracol y veneno de avispa con la que creo que, finalmente, he conseguido no tener la cara como si me hubiese untado por ella mortadela después de la ducha.

13. ¿El comportamiento de quién merece celebración?
¡Muchos!

El de Irene y Kenji por acogerme en Tokyo y mostrarme lo que son auténticas Family Goals. El de Fran por mostrarme cómo se puede trabajar cada día poco a poco hacia ser una mejor persona y acercarte a tus ideales, y por estar al otro lado del WhatsApp y de la cama anytime I needed. El de Ida por demostrar que tu vida, por mucha mierda que te lance, es lo que tú hagas de ella y que siempre hay que saber relativizar. El de Gorka, porque demostrarme siempre que se puede. El de las Sailors en general, por demostrar que somos The Ultimate Squad. El de Rupaul, SIEMPRE. En serio, algún día escribiré sobre por qué todo el mundo debería ver Ruapul’s Drag Race y por qué Rupaul debería ser presidente del mundo.

14. ¿La actitud de quién te ha hecho sentir deprimido u horrorizado?

Voy a seguir siendo elegante y respetuoso y no señalar a nadie…

Aunque el Trump de los cojones, el Rajoy de las narices, todos y cada uno de los cientos de agresores homófobos /de odio que actuaron y todos y cada uno de los gobiernos que lo toleran y miran a otro lado, el PP de los cojones apoyando seminarios para curar la homosexualidad, el maldito asesino de The Pulse, los del Grindr poniendo el estado serológico entre los stats de sus perfiles, los mariquitas plumófobos, El Corte Inglés por ser unos cobardes y retirar un anuncio por presiones de los sectores homófobos, Putin y su cohorte de  rusos desequilibrados y bueno, podría seguir…

15. ¿Dónde ha ido la mayor parte de tu dinero?
Alquiler. Viaje a Japón. Escapadas a Galicia.

16. ¿Qué te ha hecho mucha ilusión?

EL VIAJE A JAPÓN. (Sorpresa). Muchos Blablacar entre Galicia y Madrid. El concierto de Maga. El nuevo disco de Utada Hikaru. El All Stars de Rupaul.

17. ¿Qué canción te recordará siempre el 2016?
Michi (道) de Utada Hikaru.

18. Comparando con hace un año, estás:
I. ¿Más contento o más triste? Más contento, creo. Al final siempre miro atrás y sonrío, eso es guay, no?

II. ¿Más delgado o más gordo? Creo que más o menos ando igual.

III. ¿Más rico o más pobre? Más pobre, he cambiado de empresa, estoy en un proyecto nuevo, con mucha ilusión, pero con poco dinero. Los comienzos siempre fueron duros, no?

19. ¿Qué te gustaría haber hecho más?
Mmmh. Creo que voy a repetir el subject del ejercicio y el estudiar.

20. ¿Qué te gustaría haber hecho menos?
En general estoy bastante conforme con todo lo que hice. Quizá hubiera estado genial procrastinar un poquito menos.

21. ¿Cómo pasarás la Navidad?

Pasé nochebuena en familia. Navidad también. Nochevieja con Alex, su chico, David y Fran. En Reyes subí a Galicia a pasarlo con Fran.

22. ¿Te has enamorado en el 2016?

yup.

23. ¿Cuántos rollos de una noche?
Pocos.

24. ¿Tu programa de televisión favorito?
En serio tengo que decirlo, Guuuuurl?

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25. ¿Odias a alguien a quien no odiaras a estas alturas del año pasado?
Repito: A nadie. Odiar es un gasto de energía inútil, en serio. Sí hay personas que me hacen poner los ojos en blanco y resoplar dentro de mi mente mientras les sonrío y les miro a los ojos asintiendo. Pero todos somos personitas ¿no?

26. ¿El mejor libro que has leído?
Open, las memorias de Agassi. realmente lo he acabado en 2017, pero es que es una pasada de libro, de veras, os lo recomiendo a todos.

27. ¿Cuál ha sido tu mayor descubrimiento musical?

En 2016 he hecho un Master en discografía de Rupaul. Los nuevos discos de Utada Hikaru y de Iván Ferreiro han sido AMOR. Fifth Harmony y Ariana Grande también se han ganado un huequito en mi patata.

28. ¿Qué querías y conseguiste?

Un novio. Viajar a Japón. Encontrar un trabajo en cuanto volviese de Japón. Empezar a practicar Ashtanga. Vivir en Madrid centro.

29. ¿Cuál es tu mejor recuerdo de 2016?

Japón. Fran. Chucena. Rupaul Drag Race All Stars. Las fiestas de Lavapies. Los conciertos de Maga y Ferreiro. La comunión de Pablo. El orgullo 2016. Las tortillas en Betanzos y todo Galicia. Aste Nagusia. Rupaul’s Drag Race en Barbanarama. Vestirme de Ama de Casa Zombie en halloween.

30. ¿Tu película favorita del año?
Julieta.

31. ¿Qué hiciste en tu cumpleaños y cuántos cumpliste?
Cumplí 34. Hice una fiesta vespertina en casa que empezó como a las 17:00 y que acabó a las 6:00 de la mañana en el Morocco, volviendo con Alex a casa y teniendo que coger un taxi porque no podíamos caminar después de darnos cuenta que llevábamos 13 horas bailando.

32. ¿Qué es lo que hubiera hecho tu año mucho más satisfactorio?
Viajar a Japón solo fue muy muy muy guay, pero hubiera molado hacerlo con Fran.

33. Describe tu concepto de la moda en 2016.
Me mantengo fiel a mi cutre-glam de sudaderas con capucha y vaqueros, a pesar de que leí un meme bastante cruel que hablaba de lo creepy que es la gente de más de 30 que lleva sudaderas con capucha.

34. ¿Qué te ha hecho permanecer cuerdo?
Las escapadas, mis amigos… En general creo que soy bastante cuerdo anyways!

36. ¿Qué tema político te ha inquietado más?
Cuál no?

37. ¿A quién has echado de menos?
A mi madre y mi abuela, as usual.

38. ¿Quién es la mejor persona a la que has conocido?
Fran.

39. Dinos una lección valiosa que has aprendido en 2016.
If you can’t love yourself, how in the hell are you gonna love somebody else?

40. ¿Dirías que el 2016 ha sido un buen año a pesar de todo?
La verdad es que a pesar de todas las muertes, los dramas, la perdida de trabajo, me pasa lo que he dicho antes, miro hacia atrás y la sensación es de estar en paz, bien y tranquilo. Así que sí, buen año.

Comienzo, viaje y fin. Quedan 5 días.

Queridos Cuatro Lectores.

Supongo que tengo que excusarme por llevar tanto tiempo sin escribir por aquí. Pero, honestamente, no tenía ganas.

Han pasado muchas cosas desde la última vez que me senté delante del ordenador a escribir pero supongo que la más importante es que me quedé sin trabajo.

La Nevera Roja cerró y aun me sigo llenando de pena cuando escribo esto, igual que cuando llegó la noticia e igual que durante todo el proceso. La Nevera Roja ha sido un proyecto del que me he sentido parte, en el que he tenido la oportunidad de compartir mis días con un equipo profesional y humano sin igual y me entristece muchísimo que algo así haya acabado de esta manera. Además, fui el último en salir por la puerta. Por un lado, la idea romántica de ser yo quien cerrase la puerta por última vez me parecía bonita, pero ir viendo la agonía y el sangrado constante de gente marchándose de la oficina para no volver era bastante deprimente.

Así que desde comienzos de este mes ha finalizado una fase de mi vida y ha comenzado una nueva etapa que, de momento, consiste en estar en el paro.

Por otro lado, retomé el yoga! (viva y bravo!) Empecé a recibir clases de Ashtanga yoga, disciplina que siempre quise probar, y de momento me está encantando. Además, también he conseguido tener cierta constancia con Freeletics y los resultados se van notando. Adiós Kaperucroqueta! ADIÓS!

Plus, maybe I met someone… 🐙

Y bueno, yo realmente me sentaba aquí hoy, no sólo para contaros esto, sino que también para deciros que, durante estos días de tener tanto tiempo libre y replantearse uno su futuro, qué dirección tomar, si hacerse por fin Go-Go de competición o no; un buen día me dio por ojear billetes de avión hacia un destino que siempre ha estado en mi corazón desde que soy un chaval y al final, muchos años después, puedo decir que

ME VOY A JAPÓN!!

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Todos los que me conocen saben que éste es probablemente EL VIAJE. Así que no os podéis hacer una idea de lo emocionado y nervioso que estoy al respecto. Me marcho dentro de 5 días, completamente solo, a recorrer Japón durante tres semanas.

Viajo con un poco de miedo a quizá no aguantarme mucho, o aburrirme en exceso, o acabar harto de estar solo todo el tiempo. Pero creo que va a tener una carga especial hacer el viaje en este momento, en el que me toca hacer también un ejercicio de auto-observación y reencontrarme conmigo mismo después de tantos años de piloto automático de trabajo.

Así que, Queridos Cuatro Lectores, dentro de cinco días estaré volando a tierras de Cipango y espero ir actualizando regularmente siempre que pueda para contaros cómo va todo por allí. Por lo tanto (pensé que esto sólo lo decía gente como Chenoa), permaneced atentos a mis Redes Sociales para ir sabiendo cómo se desarrollan los acontecimientos.

Como despedida y cierre para que os ayude a algunos a saber lo que esto representa para mí, aquí os dejo esto:

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Este soy yo, hace casi seis años celebrando con mi web cam que había conseguido el nivel 10 (el más bajo) del Kanken, un examen de capacitación para escribir y leer kanjis (los ideogramas japoneses), para que podáis imaginar de cuánto tiempo atrás venía esto. Y ahora sí, por primera vez, voy a estar allí.

Seguiré actualizando, palabrita de Kaperucito.